SUMISA INFILTRADA – LA PRIMERA TARDE

CAPÍTULO 9: LA PRIMERA TARDE

 

Al día siguiente, a eso de las cuarto y media de la tarde, comencé a arreglarme para pasar  la primera tarde con Master Clan, me puse algo atractivo, cómodo y fácil de quitar, yo sabía que no iba a quedarme con esa ropa, me vestí y salí de camino a la casa de Master Clan, no quise mover mi vehículo por eso cogí el transporte público, en unos 25 minutos estaba en la zona que residía Master Clan. Me dirigí caminando desde la parada del bus a su casa, a penas unos 60 metros, toqué el timbre y me abrió la puerta al momento, le di las buenas tardes a Master Clan, me devolvió el saludo y me ordenó pasar. Cerró la puerta y delante de mi se quedó quieto, inmóvil, me señaló con el índice sus botas, lo entendí a vuelo, me tenía que poner de rodillas en el suelo y besar sus botas, Master Clan me insistió que fuera la última vez que no lo hacía por voluntad propia.

—Mi Señor, no se va a volver a repetir— le respondí.

Mi señor me indicó una puerta por la que podía pasar y cambiarme de ropa, este lugar iba a ser mi cuarto de cambio,  entré y ahí me encontré una pequeña cama y encima de la cama un tanga, un delantal y unos zapatos de tacón alto con una nota a su lado “aquí, esto será tu uniforme por el momento, si quieres un uniforme de verdad gánatelo”, con esas palabras que acababa de leer, se me hizo un nudo en el estómago diciéndome interiormente “esto no va a tener nada que ver con Mistress Júpiter”.

Me vestí con lo que había encima de cama y salí para prestarle respeto a mi nuevo Señor. Me situé delante de mi Señor y cogiendo el delantal por los extremos, dando un  paso hacia atrás y haciendo un pequeña reverencia ante él. Él se levantó de sillón y cogió un collar con una cadena, me lo puso y me ordenó que me levantase y me dirigió con la cadena hacia la cocina, que estaba muy sucia y asquerosa, y me quitó la cadena con la que me llevó hasta allí.  Una vez ahí tenía preparada otra cadena que me la puso con un candado, esa cadena me dejaba libre de movimientos sólo en la cocina, no podría salir por la puerta porque la cadena me lo impedía.  En esa situación, me dio dos azotes con una fusta y me dijo: “ya sabes lo que tienes que hacer”, empecé a organizarme, limpié los muebles y después seguí fregando y quitando los utensilios de cocina que estaban por en medio de la cocina, al principio la cadena me molestaba para hacer las tareas, pero la verdad es que me adapté rápido a ella.

Cuando estaba más tranquila haciendo las labores que mi Señor me había mandado, ¡plas, plas! me dio dos fustazos en el culo y me preguntó:

—¿Cómo vas mi zorra?

—Muy bien mi Señor, me gusta mucho servirle.

—Vale, sigue que ahora vuelvo.

Seguí con mi tarea, pero sin dejar de estar pendiente de mi Señor, que abrió una puerta con llave y se introdujo en ella, al abrir la puerta apareció un olor muy desagradable, me llamó la atención, pero seguí haciendo mis tareas más rápida para terminar pronto y ver lo que podía suceder, al rato volví a sentir ese olor, mi Señor había abierto de nuevo la puerta para salir de ella, echó la llave y vino a ver cómo iba yo en la cocina. Ya había terminado y me ordenó que le hiciera algo de cenar, empecé a buscar lo que había e improvisé una cena, cuando terminé de prepararla, con respeto llamé a mi Señor, él vino cogió la cena y se fue a salón para comérsela, a mi me dejó recogiendo los utensilios que había usado para cocinar. Mi Señor volvió a la cocina con los platos y con resto de la cena y me dijo:

—Si tienes hambre puedes comer de ahí, si no limpia los platos y habrás terminado por hoy.

Así lo hice, limpié los platos y avisé a mi Señor de que estaba todo en orden, mi Señor lo verificó, me soltó de la cadena y me mandó al cuarto de cambio porque mi jordana había terminado, me cambié y antes de salir tuve que despedirme como había entrado, besando sus botas.

A día siguiente en la oficina mis superiores se interesaron por la experiencia, yo les dije que me olía muy mal esa persona que, por favor, me dejasen segur en contacto con él, mis superiores me dieron el ok, pero me recodaron que no estaba sola y a la más mínima ellos iban a actuar.

A eso de la 16:30h. llegué otra vez a la puerta de mi Señor, toqué el timbre y me abrió la puerta, al instante de atravesarla me arrodillé y besé sus pies.

—Muy bien zorrita, ya sabes donde ir y cambiarte de ropa.

Me dirigí hacia la habitación donde me cambié el día anterior, encima de la cama volvía tener el delantal con el tanga y esta vez también tenía un ligero con media y un plug con rabo de zorra, me quedé bloqueada, porque vi que esta tarde iba a suceder algo que no podría ser normal, antes de salir de la habitación, le envié a mi jefe un mensaje para que estuviera atento y borré los mensajes enviados por si las moscas, salí y me personé ante mi Señor, me hizo un reconocimiento y me dijo:

—Estás muy guapa vestida con el rabito de lo que tú eres zorra— me puso el collar y la cadena y me guio hasta el cuarto de baño, me dijo:

—Hoy te toca limpiar mi cuarto de baño zorra— Me enganchó a otra cadena que tenía preparada igual que el día anterior en la cocina, y me dijo rápido que después había una sorpresa, ahí entré un poco en tensión.

Miré por donde empezar a limpiar el inodoro, el lavabo y la bañera que se encontraban llenos de mierda, la primera opción era empezar por la bañera y después seguir con el inodoro y dejar para lo último el lavabo. Me arrodillé para empezar a fregar la bañera y cuando la tenía a medio enjabonada, sentí en mi culo ¡plas, plas! me golpeó con la fusta, “las he visto más rápidas puta”, me picó bastante, continué haciendo las tareas más rápido, al poco tiempo me encontraba aclarando el lavabo y dispuesta para hacer lo último, que era fregar el suelo. Cuando estaba terminando de fregar el suelo, apareció el Señor, con mucha exigencia, me soltó de la cadena del cuarto de baño y me puso la suya.

—Ahora a cuatro patas, ven conmigo moviendo la colita, como si fueras un perra.

Me llevó delante de la puerta, sacó la llave y abrió la puerta, y ufff, ¡qué olor más asqueroso había! me entraron ganas de vomitar, me llevó hasta un porto de spaking, lo reconocí a primera vista pues ya había estado sobre él, me preguntó si sabía lo que era, yo le respondí que si, entonces me ordenó que me acoplase en el porto, empezó a dame angustia del mal olor que había, pero de una manera o de otra tenía que aguantar eses olor, cuando estaba ya en el sitio colocada, mi Señor empezó a amarrarme con las correas del porto, yo le supliqué:

—Por favor Señor le suplico que no me amarre, porque tuve un accidente y tengo mis articulaciones muy frágiles.

A mi Señor no le hizo nada de gracia, pero me respetó y me hizo caso, una vez ahí, cogió un flogger y empezó a acariciar mi cachete y después empezó a darme, al principio era una práctica normal que había aprendió a soportar de la Señora Júpiter, pero de buenas a primeras, empezó a subir el nivel de dureza de los azotes, más fuertes y más consecutivos, y sin control, le solicité:

—Por favor Señor, pare de darme azotes.

—Recuerda que tú aquí eres lo último y tu palabra no sirve para nada— Seguía dando azotes más fuertes y rápidos, podía sentir la rabia que llevaba dentro él mismo.

Entonces pegué un salto, me revolví y le cogí su mano y lo reduje, Master Clan quería zafarse de la inmovilización que le había realizado, en ese momento me identifico como agente de FBI, di la voz de alarma por la ventana e intervinieron los compañeros que estaban haciendo guardia, forzaron la puerta y accedieron a la vivienda y se dirigieron corriendo al cuarto en el que me encontraba yo con el susodicho. Se llevó a cabo un registro muy minucioso y, efectivamente, al abrir una puerta de un supuesto armario había unos arcones congeladores y dentro de ellos se encontraban los restos de las muchachas que habían desaparecido, se acercaron mis superiores me dieron la enhorabuena y me dijeron que podía ponerme ya ropa normal, me retiré y me cambié de indumentaria.

Tras cambiarme de ropa, mis otros compañeros también me felicitaron por el valor que había demostrado, fui a la oficina con el asesino para tomarle declaración y mis compañeros a mí.

 

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