UN SIN VIVIR X

CAPÍTULO 10: Vueltas de la vida

Agnes se despertaba aquella mañana de sábado con la insistente llamada de pollett a su puerta.

– Mi Señora, lamento importunar su descanso, son las 0930 hrs y abajo está ese sumiso vineeth preguntando por Usted insistente y ya sabe como somos cuando nos puede la ansiedad y la imperiosa necesidad de su presencia mi Dueña… acotaba pollett con humilde devoción.

Agnes se incorporó y dijo: hazlo subir.

vineeth toco a la puerta y Agnes le respondió: entra pequeño. vineeth entró y se arrodilló ante Ella que yacía en la cama con el cabello revuelto y disculpándose dijo: Lo siento mi preciosa Ama, pero he venido a despedirme que regreso a Kerala en unos días – vineeth sollozaba mientras lo explicaba en un atropellado y nervioso español- Agnes, le chasqueo los dedos y le indicó acercarse a Ella.

vineeth se arrastró a su lecho y Agnes tomo esos cabellos de color azabache en sus dedos diciendo: Ay cariño, eso si que es doloroso sabes… tan contenta que estaba contigo pet.

vineeth rompió a llorar, echándose en sus brazos, Agnes le dejó y le ordenó: – desnúdate y métete conmigo a la cama, ven…

vineeth raudo y veloz se despojó de la ropa y respetuosamente se metió entre las sabanas esperando ordenes.

Agnes le acercó a su cuerpo y tomo su cara entre sus manos y le estrechó a su pecho mimándole mientras éste sollozaba.

-Relájate pet, sabíamos que podía pasar en cualquier momento, le decía comprensiva-. Agnes no había tenido un sumiso tan entregado como vineeth y le causó una pena saber que se iría para no verlo nunca más.

-Calla ya pet, te dejaré estar a mi lado por última vez anda.. le dijo Agnes con ternura y deseo.

-Bebe y come de mi, para que nunca olvides a la Dueña que no volverás a tener y a la que le entregaste devotamente tu virginidad.

vineeth tomo los senos de Agnes y los acarició con deleite y gozo, pasando uno a uno sus dedos, abrazando con las palmas cada suave pezón y lamiéndolo con dedicada sumisión, sin dejar de agradecer semejante premio de consolación. Agnes tomaba la diminuta polla de vineeth y la estrujaba hasta hacerlo jadear, él se dejaba hacer, Ella le iba guiando, le llevó una mano a su sexo para que lo acariciará despacio como Ella le había enseñado, vineeth sabía donde tocar a su Ama hasta hacerla gozar y arrancarle atrevidos orgasmos para después beberselos con dedicación, sabiendo que Ella podía correrse con todo  y ese néctar dorado que vineeth adoraba beberse.

Ella se volteaba y vineeth ya sabía que hacer, ir a acomodarse debajo del culo de su ama para lamerle hasta el clitoris, mientras Agnes le sujetaba del cabello con dureza para guiarlo, él no dudaba en embestirla diestramente con la lengua y ahora que sabía que no la tendría más a su lado para seguir aprendiendo los secretos de la sumisión le daría la dicha de el mejor orgasmo para que no lo olvidara.

Agnes sabía que la sumisión de vineeth le venía de cuna y si algo adoraba hacer era restregar la cara de un sumiso en su culo hasta asfixiarlo.

En su mesita de noche guardaba un plug y un strap-on, los alcanzó, le ordenó a vineeth que en su cara se colocará el strap-on  y se montó en él para follarse con su cara debajo de ella, obviamente vineeth recibió no uno, sino varios orgasmos de su Ama, Ella a su vez, le puso el plug, él la tomaba de las caderas para no perderse ni una gota de ese nectar que lo hacía ponerse duro como el acero al punto de explotar, pero no, él sabía que sólo Ella podía darle ese beneficio.

Al terminar de correrse en la cara de vineeth, Agnes le retiró el strap-on y le ordenó limpiarla, acto que él hizo con la polla goteándole y erguida, esto Agnes lo hizo para distraerle la corrida que vineeth sabía que tendría apenas lo penetrara, pero Ella sabía como hacerlo suplicar.

vineeth al terminar de limpiar a su Ama, se postró ante Ella esperando ordenes con su cara al suelo.

Agnes, le ordenó: – ven aquí vinneth que te haré mi perra por última vez.

Agnes se iba a calzar  el strap-on y sentada con el camisón puesto y con un tirante de lado se ponía a su vez, un tanga de encaje negro y mientras lo hacía, vineeth no dejaba de verla obnubilado, Agnes se divertía, su perrito babeaba doblemente. Adoraba ver la sensual lencería que usaba su Ama y como el cabello rizado de Ella le caía por entre los senos, cosa que a vineeth le enloquecía, él, al ver el lento y sensual espectáculo se arrastraba ya suplicando… por favor Mi Señora, tomeme ya, por favor Mi Diosa, Mi Dueña por favor…

Agnes divertida le ordenó a vineeth que se postrara ante Ella y le mirara, vineeth lo hizo con una mirada tan suplicante que Agnes quiso premiar.

Le tomo el rostro con sus manos y empezó a soplar en sus orejas, mordisqueandolas y apenas rozaba Ella, los carnosos y jovenes labios de vineeth, los cuales tenía entreabiertos y esperanzadamente suplicantes por un beso, el cual Agnes le dió apasionadamente.

Ella le susurró: – te follaré la boca pet !

vineeth ya estaba trémulo en los brazos de Dómina Agnes. Ella se puso de pie y le ordenó con un fustazo: – ¡lame perra!- Lo tomó de los cabellos y lo llevó a lamer y lamer el strap.

Agnes lo soltó para arrastrarlo,  le tomo del collar y con la cadena lo condujo al cepo que había mandado a hacer en los pies de su cama.

Le volteó con un par de nalgadas con las manos enguantadas en látex hasta ponerselas rojas y calientes por el impacto de las palmas, le entreabrío las nalgas para mirar que tan dilatado tenía el ojete y escupió para que vineeth sintiera su saliva escurrírsele entre las nalgas, soltándo a su vez innumerables nalgadas mientras se hacía camino con los dedos entre el culo de vineeth, frotándole el perineo despacio para torturarlo con las caricias, Ella deseaba hacerlo suplicar por última vez y mientras lo escuchaba jadear como una perra en celo.

vineeth gemía de placer y sabía que se correría en poco, le palmeo la polla, retorciéndola y alargándola a placer de sus manos, sin dejar de embestirle con los dedos enguantados de tanto en tanto, entrando y saliendo, dando giros con el strap y asomandolo al culo de vineeth, lo cual al hacerlo gemía y más porque Dómina Agnes le increpaba diciéndole que era una sucia zorra, su puta.

– No necesito mucha estimulación, el ojete de esa perra hambrienta ya estaba bastante dilatado.- Agnes tomo un poco de lubricante y sin previo aviso embistió. 

vineeth no pudo evitar jadear, estaba a punto del orgasmo, o del sub-space? Ya no le importaba nada, sólo sentir a su Dueña dentro de él y esas uñas enterrarse en sus nalgas mientras Agnes lo empujaba a su monte de venus para entrar y salir de su ano dilatado y palpitante. vineeth estaba por correrse y al notarlo, Agnes le dijo: ¡córrete para mi, pervertida y sucia perra!

vineeth escuchó la orden y se corrió como sabía que quizá no lo haría en quien sabe cuanto tiempo y lo disfruto al punto del desmayo.

Pasados unos cuantos minutos, Agnes, tomo el cuerpo de vineeth y lo abrazó con ternura mientras se recuperaba, lo arrastró a la ducha despacio y se quedó con él allí, bajo la ducha tibia, enjuagándose y enjuagándolo con el shampoo para cuerpo más exquisito que tenía, vineeth lo merecía, vaya que sí. Agnes, sentía como sus lágrimas se confundían con el agua de la ducha al caer en sus cuerpos desnudos y pensando se dijo para sus adentros: El BDSM es el camino al Cielo, a través del Infierno. Sin duda, ambos se echarían de menos.

Autor: Ðomme An~Liman†our.

 

 

 

 

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