UN SIN VIVIR VIII

CAPÍTULO 8: El Bajío

 

Minutos después de haberse vineeth deleitado con semejante privilegio, como era la sesión de masaje y feet-food  que para Agnes era su práctica Top. La ayudó a vestirla para la sesión.

Agnes pudo observar que vineeth estaba feliz en el papel de esclavo suyo.  Disfrutó el delicioso y relajante masaje de sus pies después de un viaje de 5 horas. Le ordenó despojarse de sus ropas y que le calzara los stilettos  y que preparara en la mesita de la habitación, los aditamentos de dominación que utilizaría con él para evaluarle.

vinneth gustoso y nervioso al mismo tiempo,  sacaba de una pequeña bolsa de terciopelo rojo, un collar de cuero rígido, con una placa que decía: mascota de Agnes y le dijo: – Gracias por aceptarme mi Ama, por aceptarme aún si soy un novato y sin experiencia, es justo lo que yo creí que sería Usted. Toda una Señora.

Para cuando Ella terminaba de sujetarle bien el tan ansiado collar, vineeth que se postraba erguido con la cara baja y de rodillas ante Ella mientras le sujetaba el collar, disimulaba torpemente que estaba camino a ponerse en modo “perra en celo”.

Para cuando Agnes terminó de sujetarle el collar, ya jadeaba como una autentica perra, si bien lo hacía con discreción claro, Agnes pudo observar que al chico de piel tostada ya sólo le faltaba ladrar, trémulo y obnubilado por las diestras manos que lo acariciaban. Seguido de esto, Agnes le ordenó firmemente: Levantate gusano!! Que voy a hacerte inspección!!

vineeth como una saeta se dispuso a obedecerle. Agnes, seguía ordenándole: “piernas abiertas, manos en alto y apoyadas de cara a la pared sin chistar!” La polla de vineeth goteaba como un grifo a medio cerrar. Lo cual no pasó desapercibido para la elegante Mujer qué, si bien no era presuntuosa a la hora de sesionar, si sabía perfectamente como iniciar una sesión de doma. vineeth para ése entonces ya lo tenía bien claro y no protestaría porque su más grande anhelo era sentir toda esa fuerza mezclada con pasión, lascivia, ternura y firmeza que había percibido tendría Dómina Agnes. La profundidad de su mirada cautivó a vineeth apenas ver su fotografía en el blog. Y sin conocerla se arrojó a sus pies para adorarla con sublime devoción. Ofreciéndose con todo el cuidado y educación que era capaz. Estaba consciente que  una mujer como Agnes, podía decir un sí o un no, sin inmutarse de los sentimientos que causarían sus respuestas. Ella ordenaba y él obedecería enseguida. Confió en Ella apenas haber cruzado unas cuantas líneas, primero por mensaje a través del Blog y luego, días antes de conocerse en el Hilton. Ahora ya postrado ante Ella, se sentía tan feliz e ilusionado por las promesas que se desprendían del aroma que Ella emanaba del cuerpo, de su vestimenta, lo supo apenas olfatearle como todo buen esclavo. No se equivocó. Era el perfume de una Diosa y lo había aceptado.

Agnes se puso los guantes de látex, tomo su fusta y se dispuso a inspeccionarle el cuerpo.

Notaba como empezaban a correr sus fluidos por entre las medias, como latía su sexo, apenas ver un esclavo postrado, toda Ella se estremecía, sentía la adrenalina correrle por las venas cada que sesionaba y usaba a un esclavo. Ordenó a vineeth: “voltea y olfatea la fusta, lámela, besa el instrumento que te hará estar alerta para mi cuando te lo ordene y cada que sientas el azote dirás: gracias Mi Ama”.

vineeth visiblemente emocionado asentía. Agnes, abofeteo ambas mejillas y le increpó en inglés: – Espabila perro y concentra tus sentidos en sentir placer, no dolor ! Porque habrás de devolverlo al doble !

Tales aseveraciones las acompañó con un susurro diciéndole:

-con calma, ¿entendido?- Dando un leve mordisco a su oreja. vineeth reaccionó y dijo: si mi Ama Agnes, Ella fue pasando ligeramente la fusta por el cuerpo tostado del muchacho y dado que era su primera vez, no infringió de súbito el golpe que sabía les hacía exclamar un: augh de dolor.

Ella, acariciaba todo el cuerpo, sin tocarle los genitales, con pequeños toqueteos de la fusta en sitios puntuales antes de estrellarse en la piel, como preparándosela antes de recibir el impulso de una docena de impactos disparados quien sabe cuándo ni en dónde. Y de pronto cambió de instrumento para “romper el hielo”. El sublime zumbido del cane al cortar el aire lo dijo todo, para después impactar las piernas y nalgas de vinneth. Agnes le ordenó: Cuenta! Dejando caer un azote con fuerza en el culo de vineeth, que se sintió desfallecer apenas sentir el picor de la vara en sus nalgas morenas. Una oleada de ardor y calor sintió subirle desde los genitales hasta la nuca, pasando por el cuero cabelludo que le pusieron los cabellos como escarpias. Intercalando caricias y apenas una media docena de firmes impactos, notó como la piel del vasallo se enardecía, lo cual puso a An jadeante y excitada. Debía parar. Ella se sentó y le ordenó que se acomodara en su regazo. Tomó un hidratante de aloe-vera y empezó a acariciar el culo enardecido de vineeth que empezaba a sudar, lo cual le avisó a Agnes que debía detenerse. Le acarició la espalda, calmándole, alternaba con un masaje en el cabello color ébano del chico para calmarle la ansiedad que asomaba por llevarlo a un sub-space. Le acercó un vaso de agua mineral el cual Ella misma le acercaba a los labios. Y ya calmo, le ordenó que se recostara.

El chico en medio de la emoción de su primera vez, el aroma y movimiento del cuerpo de Agnes, su vestimenta… un sencillo vestido negro de seda con un soberbio escote que permitía ver sus senos cubiertos con el bello encaje del sostén y las medias con ligero a juego, que previamente vineeth había ayudado a vestirle todo obnubilado y el deleite del feet-food mezclado con el shot de endorfinas que le causo el cane, avisaba que iba camino a desfallecer.

Agnes le cuidó para que obviamente no le sucediera porque apenas empezaba la sesión. Además el muchacho era un esclavo entregado y dulce, lo que a Ella disfrutó porque no le hizo lidiar con decenas de órdenes y azotes por la torpeza de la mayoría que sólo van con una idea fija en la cabeza: follar y tener sex-hard.

vinneth obviamente no era el caso y debía tomarse su tiempo para disfrutarlo y guiarlo.

Ya recostado preguntó: – Mi Ama desea que me levante?- Agnes buscaba el gel de afeitar y la lustrosa navaja.

-No cariño, lo que harás es estarte quieto en las manos de tu Ama porque va a prepararte y a enseñarte como debes tener el cuerpo para cuando te use.

Agnes se giró, al tiempo que le decía al vasallo tembloroso: Te afeitaré! Palabras que Agnes acompañó de una caricia firme que al mismo tiempo  estrujaba de lleno los genitales de vineeth, claro, blandiendo la prometedora navaja mientras le separaba piernas y brazos, Agnes sabiendo lo que causaría, tomó un poco de lubricante que estaba dispuesto justo al lado y vertió un poco en sus dedos cubiertos por los guantes de látex para pasar y frotar el ano de vineeth con suma destreza a posta de provocarle un gemido. Por cierto un gemido muy mal disimulado de placer, acción que le hizo arquearse y abrir más las piernas, Ella, con semejante conducta le estrujó uno de los pezones para “ubicarlo” lo cual funcionó y le dijo: relájate perro Mío, el placer es antes para tu Dueña !

vinneth avergonzado dijo: – Perdón Mi Ama, soy suyo ahora y Usted es la Dueña de mi cuerpo, le ruego disculpe mi osada conducta.

El pene de vineeth se erguía ya.

Autora: Ðomme An~Liman†our.

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