SUMISA INFILTRADA – DE NUEVO EN LA OFICINA

CAPÍTULO 8: DE NUEVO EN LA OFICINA

 

A la mañana siguiente me incorporé a mi puesto de trabajo, al llegar a la oficina me senté en mí mesa y tenía muchos informes… en el mes y medio que había estado fuera de la oficina se habían producido  seis nuevas desapariciones, muchas para el tiempo que era… me reuní con mis superiores y  me pusieron al corriente de la situación  ¡¡¡y que querían resultados ya!!!

Sin más dilación, inicio el plan que tenía desde hacía mucho tiempo en mi cabeza.

Buenos días Master Clan

Pasan horas sin tener noticias, a mediodía del día siguiente responde:

Master Clan: buenos días

Jen: Buenos días Señor, perdone que no le haya escrito antes.

Master Clan: esta tarde a las 19:30 h, en el bar The Brother, sitio en calle Oslo, si quieres ser mi sumisa, estate ahí.

Así de frío fue retomar el contacto con Master Clan, le comunico a mis superiores que iba a tener un encuentro con Master Clan, me perdieron que tuviera mucha precaución y que iban a montar y dispositivo para que estuviera cubierta y segura. Estaba un poco nerviosa, también noté nerviosismo en mis superiores y me preguntaban si estaba segura de lo  que iba hacer… Yo les dije que si.

Me dieron permiso para pasar antes por mi casa. A penas pude comer presa de mis nervios y dando vueltas a la cita de esa tarde-noche preparé en un sillón el vestuario que iba a llevar, esta vez no veía claro cómo me iba a vestir, le di dos vueltas a mi fondo de armario buscando que podría ponerme… más o menos lo tenía claro, tenía que llevar escote y falda corta, pero ufff la otra vez fue más fácil que ahora.

Me di un ducha bastante fría, tenía que relajarme… en mi dormitorio empecé a arreglarme, vi como iba a presentarme ante Master Clan, tomé mí lencería preferida y la más cómoda, porque hoy tenía claro, que era una simple entrevista.

Después comencé a maquillarme y me coloqué los zapatos, unos de tacón mediano por lo que pudiera ocurrir. Me sobraba tiempo y decidí iniciar el camino hacia el lugar andando y después tomar un taxi.

Salí del portal de mi edificio, saludé a dos vecinos que se cruzaron conmigo por la calle, saqué el móvil del bolso para ver cómo iba de tiempo y para informar que estaba rumbo a mi destino, cogí un cigarrillo y lo encendí para fumármelo por el camino. Llegué a la parada de los taxis me subí en uno e indiqué la dirección, llegamos y antes de bajarme del vehículo observé que no estaba sola… se me quitó el nudo que tenía en el estómago, me senté en la terraza del bar y le envié un mensaje a Master Clan comunicándole que había llegado. Master Clan me contestó: “levántate y dirígete a la mesa que está a la izquierda de la ventana”, quien estaba sentado allí era Master Clan.

Ahora si empecé a ponerme nerviosa tan sólo con pensar que me había visto llegar él a mí, en vez de yo a él primero… me levanto y voy hacia la mesa  en la que se encuentra sentado, me temblaban las piernas, apenas podía dar un paso en firme… llego a la altura de la mesa donde se encontraba Master Clan:

—Buenas tardes Master Clan.

—Siéntate.

Así de seco fue. Tomé asiento, llegó el camarero y nos preguntó qué deseamos tomar, pedimos dos cervezas y el camarero se retiró para traernos las consumiciones y mientras Master Clan empezó hacerme preguntas:

—¿Qué te motiva para entrar en sumisión?

—Porque Master Clan, necesito alguien que me guíe y me proteja.

—¿Cuánto tiempo llevas en el mundo bdsm?

Ahí tuve que mentir un poco.

—Poco tiempo, un año y medio.

—¿Qué nivel y protocolo de bdsm, tienes?

—Master Clan mi nivel de bdsm es medio, pero el nivel de protocolo y saber estar es alto.

Master Clan empezó a reírse un poco y moviendo la cabeza me dijo:

—Si tienes el nivel de protocolo alto, pues más alto vas a tener el nivel de bdsm.

—Vale Master Clan.

—Bueno, ¿cuál sería tú disponibilidad?

—Master Clan, yo al principio podría todas las tardes a partir de las 17:30 h, hasta una hora prudencial.

—Vale, ¿cuándo estarás disponible para empezar?

—A partir de mañana puedo empezar a servirle, esta noche preparo los uniformes y no tengo que preparar nada más.

—¡Un momento Jen! que es eso de preparar los uniformes tú, ¿qué es?, si quieres servirme yo pongo y decido que uniformes y que ropa tendrás que llevar, te recuerdo que estarás en sumisión y tu criterio me lo paso por mis huevos, ahora a partir de ya, en el servicio dispongo yo, y solo vale mi criterio— Tragué saliva, bebí un buche de cerveza y le respondí:

—Así será Master Clan.

—Y otra cosa, a partir de ya, me llamarás Señor.

—Si Señor.

Tras la conversación personal que mantuvimos Master Clan y yo, sospechaba de la relación no iba a ir sobre ruedas, pero lo tenía que hacer.

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