SORPRESA

Era una noche de Agosto, recibí un mensaje de mi Señora, en el que me preguntaba si al día siguiente tenía algo que hacer,  respondí que no tenía nada que hacer y que estaría disponible para servirla, la Señora me respondió “vale, entonces quedamos sobre las 11:00”, le respondí, si Señora. A la mañana siguiente, me desperté temprano para estar lista  a la hora que habíamos acordado,  mientras estaba desayunando recibí un mensaje, era mi Señora, que me decía que si no me importaría quedar una hora más tarde, a lo que respondí que no, no sabía yo lo que pretendía mi Señora… pero bueno… tenía que ir a servirla, es mi obligación acudir siempre que puedo.

Me arreglé corriendo, salí a buscarla, y llegué a la hora que habíamos acordado a la puerta de su casa. Allí me esperaba mi Señora, cargada de bolsas de ropa, paré el coche, me bajé y  me dirigí hacia mi Señora, le saludé protocolariamente, me dio una bolsa y me dijo, “venga métela en el coche y vámonos”.  Yo me encontraba intranquila, no sabía nada de lo que iba a suceder ese día, nos subimos en el coche, me indicó la dirección donde tenía que ir, no conocía la  calle, pero si la zona, entonces me dispuse a ir a esa zona, y ya allí mi Señora me iba hacer de guía. Íbamos conversando en el coche de nuestras cosas, nos estábamos compenetrando muy bien entre nosotras, en cuestión de confianza y que estamos muy a gusto la una con la otra.

Cuando llegamos a esa zona mi Señora terminó de guiarme a la dirección exacta, aparqué el coche y sacamos las bolsas, y nos dirigimos hacia una casa, al llegar abrió la puerta, entró mi Señora primero, después pasé yo al interior de la casa, mi Señora cerró la puerta, sacó de sus bolsas otra bolsa más pequeña y me la dio, y al mismo tiempo me dijo “entra en esa habitación y cambiarte rápido, que hay cosas para hacer”.  Me enteré de repente, me había llevado a una casa para limpiarla. Procedí a sacar las cosas que tenía la bolsa y la puse encima de una mesa, para ver lo que me había traído mi Señora, me había llevado una bata corta, un delantal, sujetador, medías con ligero, braga, guantes de goma y mi cinturón de castidad, empecé a desvestirme y a ponerme la indumentaria que mi Señora había llevado. Mientras me estaba cambiando de ropa, escuchaba el ruido de abrir y cerrar muebles y como si estuviera depositando cosas en el suelo… terminé de vestirme, salí de la habitación, me puse de rodillas para el saludo protocolario e hice entrega de la llave de mi cinturón de castidad, me ordenó que me incorporarse y con un gesto con la mano, me señaló los utensilios de limpieza y me dijo: “venga nena, haz el baño, que es lo tuyo”, yo sin media ni una palabra, me puse los guantes y empecé con mi tarea, me encontraba en una casa que me había llevado sin decirme nada y limpiando el baño, tenía una sensación de esclavitud, que nunca había experimentado, sentía que me estaba utilizando, pero a su vez, tenía una sensación muy reconfortante de ser útil a una gran Señora Dómina del Bdsm.

Mientras que estaba terminando de limpiar el baño, escuchaba a mi Señora  hacer cosa en la cocina, me aligeré en terminar el baño, para poder pasarme a la cocina para  ayudar a mí Señora con la comida, pero para mi gran sorpresa,  mi Señora lo tenía todo bajo control,  estaba preparando una ensalada y una carne para subir a la terraza, porque en la terraza íbamos hacer una barbacoa. Me quedé muy sorprendida, porque íbamos a realizar una gran comilona, y no tenía la más mínima idea de la barbacoa que estaba organizado mi Señora.  Me dispuse a ayudarla, ya lo tenía todo controlado mi Señora, nos subimos con todo lo necesario a la terraza, una vez arriba me invitó a que me quitase el delantal y la bata, me quede en lencería, porque hacía mucho calor y mi Señora vio oportuno despojarme de esa indumentaria, que no me hacía falta en ese momento. Me sentó muy gratificante ese gesto de mi Señora, y una vez que estaba en lencería, me ordenó a colocarme un lado mirando hacia la pared y ya estaba pensando y preparándome mentalmente para recibir un par de azotes o cualquier otra cosa y… ¡qué bien! mi Señora me enchufó con manguera a toda presión, qué momento más refrescante, le dije Gracias Señora, ya me estaba muriendo de la calor, y en un despiste de la Señora, también se llevo un refrescón, y ésos momentos,  son los que hacen que dentro de la relación Bdsm, nos hagamos más cómplices el uno del otro.

Autor: Sissy Chantal

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