SOBRE LA FEMINIZACIÓN BDSM

Dentro de la dominación femenina, la feminización del sumiso por parte del Ama está mucho más extendida y es más habitual de lo que se pueda pensar. Pienso que es uno de las métodos de humillación y comportamiento BDSM más importantes e interesantes, con un carácter psicológico muy marcado, dando a la relación Ama/sumiso un auténtico universo de nuevas sensaciones.

Voy a tratar en este informe la feminización como una forma de humillación, no como el fetichismo de vestirse con ropas femeninas. Hago esta aclaración con el objetivo de diferenciar la escena de dominación femenina, de las personas que disfrutan vistiéndose con ropas femeninas para los que, normalmente, la feminización es una forma de vida que poco o nada tiene que ver con nuestro mundo BDSM.

Recomiendo vivamente que incluyas en tus escenas BDSM la feminización pues tiene una carga de morbo más elevada de lo que puedas imaginar, aunque al principio pueda resultar un poco chocante.

Comenzaré comentando que el Ama viste con prendas femeninas al sumiso con la intención de humillarlo y tratarlo como si de una vulgar puta se tratara, con todo lo que ello conlleva.

Hay Amas que llevan a su máxima expresión la feminización o transformación de su esclavo en esclava, pero hablaré de ello al final de este apartado.

Lo habitual es comenzar con hacer llevar al sumiso unas medias con ligueros, esto suele ser lo más frecuente y hay muchas parejas que se quedan en eso sin adentrarse más en este tipo de humillación.

Aunque a tu sumiso no le haga mucha gracia, pruébalo, os podéis sorprender los dos del poderoso atractivo de la feminización, aunque sólo sea el de llevar unas medias o panties. El siguiente paso es conseguir ropa interior femenina, un vestido o bien una falda y un top que le queden más o menos bien a tu esclavo, eso sí, siempre prendas de lo más sexy, la intención es que sea tratado como una puta y como tal debe asemejarse al máximo.

Más tarde seguramente vendrá la necesidad de comprar unos zapatos a la “puta”, no se puede hacer la calle descalza. En la actualidad es más o menos fácil encontrar calzado de números superiores al 40. Normalmente en ciudades más o menos grandes hay zapaterías que tienen calzado para drags, pero cuidado con excedernos en las plataformas o el tacón, queremos que ande no que se caiga al primer intento.

Es comprensible que no se quiera probar los zapatos en la misma zapatería, con lo que puedes medirle el pie con un metro de costura y luego ver más o menos qué zapatos le pueden venir bien. No obstante hay muchas fiestas, carnavales y demás, que son una excusa perfecta para probarse unos zapatos de mujer en una tienda.

Pero ten en cuenta que al dependiente o dependienta le dan igual las explicaciones, está ahí para vender y posiblemente no le dé la más mínima importancia al ver a un hombre probarse unos zapatos femeninos, todo está en nuestra cabeza, que conocemos el uso que se le van a dar a los zapatos.

De todas formas si deseas que tu esclavo se pruebe los zapatos en el mismo comercio puede ser una interesante forma de humillación en público, aunque sólo vosotros dos sepáis de qué va la cosa.

En sex-shops y tiendas on-line puedes encontrar una enorme variedad de calzado fetichista de las más elevadas tallas. Siempre es interesante en cuanto tu esclavo esté feminizado tratarlo en femenino, no usando nunca el masculino, también es sugestivo ponerle un nombre de chica, un nombre de guerra con el que se le llamará a partir de ese momento.

Llegados aquí, la depilación corporal completa de tu sumiso es casi necesaria y obligada para dar a la feminización ese toque más refinado y sutil en su humillación y trato como fémina.

Como anteriormente comenté, muchas parejas se quedan sólo en las medias en sus juegos de feminización, otras llegan hasta aquí, vestirlas y calzarlas. Y normalmente se siguen dando pasos adelante, el siguiente es la compra de una peluca y el maquillaje apropiado para tu nueva sumisa.

Lo mismo que ocurría con los zapatos, sucederá ahora con la peluca, ir a un comercio especializado para su compra, donde las excusas comentadas anteriormente son válidas, de la misma forma, al dependiente le dará exactamente igual para qué quieres tu peluca, como dije antes, todo está en nuestra cabeza.

Es interesante que tu primera peluca no sea excesivamente llamativa, para la feminización vienen muy bien las discretitas o digamos, normalitas, con un cabello no excesivamente largo, una forma de acostumbrarnos a nuestra nueva condición.

El maquillaje es indispensable llegados a este punto, puedes usar tu propio maquillaje con tu sumiso, aunque exagerando algo la base y los polvos para disimular al máximo la demarcación de la barba. Recomiendo no comenzar con maquillaje de ojos exagerados, aunque como se trata de una puta, es normal que tenga un exceso de maquillaje en general, ya es cuestión del gusto de cada uno y hasta dónde se lleve la humillación con la feminización. La colocación de unos pendientes de clic darán ese toque final que es muy de agradecer.

Ahora viene un paso casi deseado por todos, la exhibición de la nueva sumisa: acudir a una fiesta BDSM o salir a la calle totalmente transformado.

Obviamente si se opta por la calle, salir de la forma más discreta posible, la cosa es que nuestro morbo alcance las máximas cotas posibles, no montar un escándalo o alborotar a los vecinos.

Normalmente se busca un lugar apartado y discreto para esas primeras salidas como sumisa, nada como el campo para dar esos primero pasos como “chica”. Además podéis montaros la historia del cliente que va a buscar una puta a la Casa de Campo, así nuestra nueva sumisa buscará un sitio donde esperar a que venga su “cliente” y regatear un precio por sus servicios. Es de lo más morboso tanto para el Ama como para el sumiso cambiar sus papeles y el Ama convertirse en ese hombre que busca los servicios sexuales de esa puta que hace la calle.

Comenzar con ir al volante de tu coche feminizado, con tu Ama a tu lado, también tiene su morbo, aunque con los numerosos controles de tráfico que hay, debemos tener siempre la precaución de evitar esas zonas “calientes” y más pensando que lo normal es que esos momentos de exhibición suelen ser llevados a cabo por la noche, aunque en el caso de recurrir a un apartado campo, el día puede ser interesante. Particularmente siempre he visto nuestros juegos BDSM como una actividad más nocturna que diurna, serán cosas de vampiros modernos.

Indiscutiblemente también podemos llevar a la nueva sumisa con un plug insertado en su ano y con sus genitales atados o restringidos, o bien disimular su exagerado “clítoris” recurriendo a la ayuda del esparadrapo para ocultar el miembro tirando hacia atrás de él. Esto amplía el castigo añadido, ya que posiblemente su desarrollado “clítoris” tienda a crecer aún más por la excitación del momento y al estar atrapado con esparadrapo, pues… ya sabes, duele.

Llegamos al final del camino de la transformación de nuestro esclavo en esclava sexual, recordando que ha de ser tratado como tal, con un nombre apropiado al gusto y utilizando siempre el femenino para dirigirse a él/ella.
Pero hay feminizaciones o transformaciones del esclavo en esclava que aún van mucho más allá.

Hemos llegado a transformar a nuestro sumiso en sumisa. Ahora, vestido, calzado y maquillado, parece una auténtica ninfa, pero le faltan algunos atributos, por ejemplo los pechos.

Se puede recurrir a esas pequeñas mamas de látex que suelen venderse en comercios especializados (en Internet los puedes encontrar con facilidad), para colocarlos debajo del sujetador y dar la impresión de que nuestra nueva esclava cuenta con unos turgentes pechos.

Pero hay Amas que pueden exigir o desear mucho más realismo y quieren que la transformación de su sumisa sea más contundente.

Hay unos aparatos fáciles de encontrar en tiendas on-line que por medio de grandes succionadores pueden aumentar los pechos en casi dos tallas, eso sí con tiempo, uso y paciencia.

Pero igual tu Ama, o mejor dicho y como debe ser, entre ambos, decidís que es hora de ir hormonándose para que el cambio sea mucho más real y radical. Ya comenté que la feminización puede llegar muy pero que muy lejos dependiendo de cada uno, y esto es así, es real.

Una vez con las hormonas de por medio, un régimen estricto para que el cuerpo sea esbelto y ensayar con la voz, para cambiar a un matiz más femenino, es lo que sigue.

El cambio de voz tiene su truco. El hombre al hablar usa como caja de resonancia el pecho, la mujer el cráneo. Controlando la respiración, hablando de forma susurrada e intentando que tu voz no surja del pecho, se puede ir consiguiendo que la voz vaya tornándose más “fina”. El uso de corsets hará que tu cintura se reduzca de tamaño y junto a la alimentación más cuidada conseguirás que tu cuerpo vaya siendo más “femenino”.

Lógicamente comenzar a tener algún tipo de tocamientos o algo más con hombres es un paso natural, ya que has de sentirte mujer cuando estás feminizado y esto es algo que puede que desees o ser muy deseado por tu Ama, y no tiene nada que ver con la homosexualidad, forma parte de la propia feminización y tu rol.

Estos son casos más extremos de feminización de un esclavo y se puede profundizar más en el tema, pero creo que con lo ya expuesto puede dar una idea de hasta dónde se puede llegar en este apartado.

Como comenté anteriormente, te animo a introducir en tus escenas BDSM la feminización, eso sí hablándolo en todo momento y estando ambos de acuerdo en ir coqueteando con la feminización. Puedes quedarte en ese primer paso de usar medias, o dar un paso más con el uso de vestidos, ropa interior, zapatos y maquillajes femeninos y no pasar de ahí, pero quizás quieras ir un poco más allá y feminizarte de forma más habitual e incluso a diario sin llegar al extremo comentado anteriormente, claro. Eso ya es cuestión de gustos y de cada uno…

Autor: José Luis Carranco.

Fotografías: Sumissa.

 

 

 

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One thought on “SOBRE LA FEMINIZACIÓN BDSM”

  1. Lolita Dinamita dice:

    Reconozco que siempre había rechazado la posibilidad de feminizar a mis parejas masculinas. Me parecía un juego ridículo y nada excitante. Sin embargo, reconozco que ahora, una vez eliminados mis prejuicios, hay pocas cosas que me parezcan más morbosas y excitantes que un hombre vestido de puta. No sólo por la estética, sino por la actitud que toman, totalmente diferente a la que tienen vestidos de hombre. Creo que en el fondo todos desean comportarse como putas y, además, es muy divertido !

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