SIETE MITOS SOBRE EL BDSM QUE HAY QUE ELIMINAR

Veamos: cuando por primera vez entrasteis en esto del BDSM, ¿cuántos/as de vosotros/as lo que visteis fueron modelos de cuerpos esculturales artísticamente posados en posiciones imposibles o atados en posturas en las que no podéis imaginaros veros vosotros? Pues a mí me pasó lo mismo: gracias al porno repleto de fantasías eróticas, y a un montó de ideas preconcebidas y mal informadas respecto al sexo, son muchos los mitos que corren con referencia al sexo alternativo, el del BDSM. Y ya es hora de que acabemos con tales mitos (o al menos que nosotros mismos dejemos de creérnoslos), para que podamos dedicarnos a lo que realmente es importante: tener un buen sexo alternativo y disfrutar del mismo.

Mito: El sexo del BDSM es siempre violento

Si tu idea del sexo alternativo implica el dolor, los moretones e incluso la sangre, no estás solo: es mucha la gente que disfruta con ese tipo de juegos. Sin embargo, el que te aten en una cama también es BDSM. Y el que te hagan cosquillas mientras estás indefenso/a también lo es para mucha gente. Cuando son utilizados para crear sensaciones de nuevas maneras, las plumas, el satén, la seda y los pétalos de rosa también entran dentro del dominio del sexo alternativo. Y aunque seamos muchos/as los que podemos disfrutar con una fantasía de secuestro o violación, no todo el BDSM es violento.

Mito: Los/as Dominantes son unos/as abusadores

Me gustaría tener una moneda por cada vez que me han dicho que mi compañero Dominante es un abusador, y que yo soy una víctima porque le he entregado el control de nuestra relación o porque disfruto con el sexo duro. Un/a Dominante, ¿puede actuar de un modo abusivo? Sí. En el momento es que se retira el consentimiento, todo posterior acto BDSM se convierte en una forma de abuso. No obstante, mientras todos los participantes en una escena BDSM  consientan en lo que están haciendo, sea una fustigación, una humillación pública o incluso un juego mental en el que intervengan armas, eso no es abuso. El consentimiento informado es lo que diferencia al BDSM del abuso.

Mito: En algún momento del pasado a los practicantes del BDSM los violaron o abusaron de ellos (es por eso por lo que les gusta lo violento)

Desgraciadamente es mucha la gente a la que, en algún momento de sus vidas, les violaron o abusaron de ellos/as. Es triste vivir en un mundo en el que tales hechos son aceptados como una cosa trágica pero normal. ¿Algunos/as practicantes experimentaron abusos antes de descubrir el BDSM? Claro que los hay. Pero no todo quien quiere practicarlo ha sido una víctima de abusos. Y, aunque así fuera, ¿a quién le importa? Estudios realizados demuestran que el BDSM ayuda psicológicamente a la gente, y si el sexo alternativo le da a una víctima de abusos o violación una sensación de poder y libertad, si le permite olvidarlo, o simplemente le hace sentirse mejor… pues más motivos para estar felices con el BDSM.

Mito: El sexo alternativo siempre es doloroso

El sexo BDSM solo debe de involucrar el dolor si ambos partícipes consienten en ello. Las azotainas, las pinzas en los pezones, los tirones de cabellos, los orgasmos forzados… todos son ejemplos de dolor en la práctica del BDSM. En cambio, los pañuelos de seda, la privación sensorial, las ataduras con cuerdas y los intercambios de poder simples durante el sexo no tienen porque incorporar dolor y en muchos casos tienen lugar en vez de un sexo duro y doloroso. 

Mito: El sexo alternativo siempre es serio

Esto debe de venir de ese porno que siempre muestra a un/a Dominante que jamás sonríe y un/a sumiso/a lagrimeante. ¿Debe el sexo BDSM ser tomado muy en serio, especialmente cuando los juegos penetran en territorios peligrosos, como las sangre, las ataduras, los miedos y las fobias? Absolutamente. No obstante, los/as Dominantes  pueden sonreír e incluso reír, y los/as sumisos/as no han de llorar en casa sesión. En mi experiencia el sexo, ya sea alternativo o “normal”, implica ruidos raros, calambres en las piernas y pérdidas del equilibrio. Y esas cosas no tienen porque estropear una sesión o toda tu experiencia, especialmente si puedes reírte de ellas y seguir adelante.

Mito: El sexo alternativo es heteronormativo

Estamos acostumbrado a ver el mismo estereotipo: un Dominante blanco con una sumisa, también blanca, arrodillada ante él. Naturalmente, la otra cara de la moneda es, típicamente, una Dómina blanca con un sumiso, también blanco, al que tiene atado y está torturando. Y solo porque eso sea normal en el porno o el erotismo no quiere decir que así sea en todos los casos. Si así lo desean, todos los géneros, todas las preferencias sexuales y todas las razas pueden (y deberían) disfrutar del BDSM.

Mito: Sólo la gente guapa practica el BDSM

Otro por el que hay que culpar al porno, y que ha hecho que alguna gente se preguntase si podría practicar el sexo marginal, en base al aspecto que tiene. No hay ningún requerimiento de edad, peso, o aspecto para practicar el BDSM, tener sexo alternativo o estar en algún tipo de relación de intercambio de poder. Ya resulta problemático el asumir que la belleza pueda ser definida de un modo tan restrictivo, o que el placer sexual sólo este reservado a unos pocos. Además, en mi propia experiencia, cuando contemplas a alguien mientras estás embargado/a por la pasión erótica del BDSM, inmediatamente te parece más hermoso/a porque está transformado/a por la experiencia (y las endorfinas placenteras)

Las únicas reglas en las que hay que creer y seguir para tener un buen sexo alternativo son: Juega con seguridad. Obtén el consentimiento de todos/as los implicados/as. Haz lo que parezca estar bien. E ignora las voces en tu mente que te dicen que no deberías disfrutar, desear o practicar la locura alternativa que sea, la que a ti más te excita.

Autor: Kayla Lords

Encontrado en Internet en el portal Kinkly

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