SER O NO SER SWITCH*

La mención de los switchs y la práctica de esta tendencia es un tema controvertido en algunos ambientes del BDSM. Hay quien cree que, en este estilo de vida, uno debe de tomar el rol del Dominante o del sumiso/a y mantenerlo. Y que no es posible que uno pase de ser un sádico a un masoquista en un abrir y cerrar de ojos. Esa gente piensa que la práctica del switch es comparable a la bisexualidad y el que haya quien afirme no ser ni una cosa ni la otra, sino estar en medio, es algo que les confunde.

Por otra parte, también hay quien, en el mundillo del BDSM, asevera que el actuar en ambos lados es algo muy sano. Y lo cierto es que, raros o no, los deseos de hacer el switch están ahí, son reales para muchos.

Yo soy un switch, y me gusta lo que soy y lo que hago. Pero déjenme que les explique cómo he llegado aquí: cuando estaba madurando, yo era muy dominante en mis relaciones y amistades. Y también tenía un aspecto muy sádico. Siempre me ponía contento el poder controlar a la gente, y el poder causar dolor. Claro que entonces yo era muy joven, y no tenía ni idea de que eso tenía un nombre, y menos de que había una comunidad en la que tal modo de ser era aceptado y comprendido.

Hará un año conocí a mi primera Mistress. Unos pocos meses después me había puesto su collar. Antes de esos, exceptuando las cosas que me habían sucedido de crío, sólo había tenido un par de experiencias: una como Dominante, otra como sumiso. Pero esas fueron unas experiencias muy esclarecedoras para mí. Deseaba descubrir quién era y lo que quería. Y lo primero que descubrí es que no era demasiado sumiso.

Pero para todo hay un momento y un lugar y, sí, cuando estaba atado, hacía lo que me mandaban. Antes de meterme en aquello ya sabía que tenía una tolerancia muy grande al dolor, pero no fue hasta que estuve con mi Ama cuando empecé a apreciar que me lo causaran, empecé a desearlo y buscarlo, y fui capaz de comprenderlo.

Hacia el mismo tiempo también empecé a dominar a una amiga. Era muy agradable tener un modo en que experimentar otras cosas, y aquello me ayudo de muchas maneras. Me lo pasaba bien cuando la sometía y me servía para liberarme cuando me sometían a mí.

La situación se tornó frecuente, y mi Ama comprendió quién era yo, y los deseos que tenía. Lo que fue muy importante por varias razones: tras algunos meses de llevar su collar, decidí que no quería ser ya un esclavo fijo. Pero había otras cosas entre nosotros en las que quería concentrarme más. Sigo siendo su amigo y su sumiso, y jugamos de vez en cuando.

Después de ella, recientemente di un paso adelante. Surgió la posibilidad de ser el esclavo personal de una Dómina a la que respeto muchísimo. En principio parecía algo que pensarse muy bien: creía que podría aprender mucho sobre cómo ser Dominante, y también cómo ser sumiso. Nuestros intereses eran muy similares, pero yo deseaba seguir siendo quien era, y no deseaba conformarme.

Quizá sea que soy egoísta, pero la verdad es que disfruto de cada uno de los caminos, por diferentes razones: no hay nada que me guste más que ver a una sumisa atada, aceptando todo lo que le hago, y empujándola a ir más allá de lo que pensaba que iba a poder llegar. Sus reacciones de miedo y dolor me llevan más allá. El ver a una sumisa crecer del simple apenas poder soportar unos sencillos azotes, a gozar sexualmente con un caneado… Pero lo principal es que lo hacen para mi placer, y me encanta llevarlas más allá de sus estrictos límites.

Y también tengo mis días en que no deseo tener el control: que disfruto siendo capaz de sentarme y relajarme, aceptando lo que me caiga encima. Con mi mente concentrándose únicamente en lo que me están haciendo. A veces tengo una gran necesidad de las placenteras torturas que he aprendido a querer y desear.

Soy muy afortunado al poder llevar a cabo todos mis deseos. Quizá tenga más que otra gente, o haga más cosas de las que otros se atreven a hacer. En mi opinión, la relación BDSM ideal es una en la que ambos componentes de la pareja hagan switch, de tanto en cuanto.           Por cierto, que esto que acabo de escribir me hace pensar… Cuando las Dóminas hallan a una posible pareja y deciden salir, ¿qué están buscando… a alguien que sea sumiso, o a un Dominante? ¿Quieren a alguien que pueda ser su igual, o buscan a alguien sobre quien puedan tener un control total, visto que hay muchas Mistress que consideran el suyo como un estilo de vida? Y, si eligen a una persona que tenga rasgos dominantes en su personalidad, ¿cambian de rol, o sea hacen switch, de vez en cuando?

Ya saben cual es mi respuesta: si yo estuviera en una relación monógama, no podría vivir sin ambas cosas.

Cada relación de Dominación/sumisión es diferente, porque la gente es diferente. Con mi última Mistress, yo tenía enormes deseos de hacer switch con ella. Ella no los tenía, así que la cosa no prosperó. No obstante, hay otra Dómina con la que juego, a la que le gustaría “probar el otro lado del látigo”, y a la que le gustaría que yo fuese la que la acompañase allí. Creo que, si sabemos comunicarnos bien y los dos conocemos cual es nuestro lugar, nuestra relación no se verá afectada por ello.

Cuando voy a una fiesta fetichista, o a un club, soy Dominante. Si se cambian las tornas, me lleva un momento el ajustarme a la nueva situación. Hubo una ocasión en la que estaban adorando mis pies y dándoles un masaje, y al siguiente momento me encontré con una Dómina a cada lado, obligándome a adorarlas a ellas. Eso me resultó muy confuso… no se equivoquen, disfruté de cada momento, pero no fui capaz de gozar de lo que estaba recibiendo tanto como normalmente lo hubiese hecho, a causa de lo súbito de la situación.

Para acabar, les diré que soy muy feliz siendo como soy. Y por poder hacer realidad todas las fantasías que tengo. Soy muy afortunado por tener en mi vida las influencias que tengo. Todo el mundo tiene derecho a tener su propias opiniones, y las aquí reflejadas son las mías. Espero que haya mucha gente por ahí que sienta como yo siento; y que los que no, que al menos las respeten.

*Switch es un término del mundillo BDSM anglosajón, luego extendido a otros ámbitos, usado para designar a aquella persona que, según las circunstancias, adopta el rol de Dominante o de sumiso/a.

(Tomado de la revista en Internet BDSM Digest)

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