SEÑORAS, ¡ADOPTEN MI ESTILO DE VIDA!

INTRODUCCIÓN

Mi blog está dedicado a persuadir y apoyar a otras mujeres, para que adopten el estilo de vida del que yo disfruto. Puedo decir, con mucha satisfacción, que soy la mujer más contenta y feliz que conozco. Y muchas otras mujeres podrían disfrutar de la vida de la que yo disfruto…

Puede que seas una mujer soltera que andas en busca de tu pareja ideal. Puede que estés casada con un sumiso. Puede que estés casada con un hombre débil del que no quieras separarte, pero por el que tienes poco o ningún respeto. Quizá, además, sea adicto a la comida, al alcohol, al juego o te sea infiel.

Mi blog está escrito sobre la base de que tienes a un hombre sumiso, pero es relevante en todas las situaciones que he descrito arriba.

HOMBRES SUMISOS

Mi chico-putón es un sumiso. Me ha explicado que eso ya lo sabía desde antes de su pubertad. Reconoce que ya pensaba sumisamente en las mujeres cuando solo tenía 9 o 10 años. Y lo sabe seguro.

Tiene un carácter sumiso. No puede ser feliz sin ser controlado y dominado. Si se le trata con crueldad, eso es un claro refuerzo de lo inerme que se siente y ello incrementa su sensación de ser controlado. Realmente odia muchos de los castigos a los que le someto, mis torturas, sus humillaciones y el incesante trabajo del hogar. Pero yo sé que, en el fondo, está contento. Lo noto en ciertos signos. De los que no es el menor su adoración y temor hacia mí. Si tu hombre es realmente sumiso (¡y tantos lo son!) nunca se sentirá realmente feliz sin una auténtica Dominación… ¡que lo sepas!

¡QUIERO A UN ESPOSO, NO UNA ALFOMBRILLA!

En diversas ocasiones he escrito en los blogs de mujeres que juegan a la Dominación Femenina o al control de la castidad masculina y, respondiendo a preguntas que me hacen, he explicado los pasos que hay que dar para pasar del juego a la verdadera Dominación. Y, a menudo, recibo una respuesta: ¡quiero un esposo, no una alfombrilla en la que limpiarme los zapatos!

¡Si esas mujeres entendiesen que un hombre dominado, castigado y humillado en casa (o en la de algunas amigas selectas) aún puede seguir siendo tu caballero de brillante armadura cuando surge la necesidad! Mi chico-putón resulta que es la persona más inteligente y valerosa que he conocido. Por ejemplo, si nos hallásemos en la parte mala de una ciudad, de noche, no hay nadie con quien me fuese a sentir más segura que con él. Si tengo algún problema tedioso que resolver, se enfrenta por mí con cualquier persona u organización, con determinación y soluciones para los problemas.

Así que les digo  a esas mujeres que solo juegan: puedes coger tu pastel y comértelo. A menudo, algunas Dóminas que quieren pasar a tener el estilo de vida completo me preguntan si eso significa que perderán al compañero que tienen en su sumiso. Yo siempre les respondo contándoles como sigo disfrutando de la compañía “normal” de mi chico-putón, cuando yo así lo elijo. Y les explico que, a veces, cuando llego a casa del trabajo, le digo, una vez más, que puedo hacer con él lo que quiera, porque es de mi propiedad, y que esa noche voy a disfrutar de su compañía “normal”. Para mí es así de simple. Lo mismo sucede en cuestiones de familia o trabajo. Mi chico-putón es muy inteligente y culto, así que cuando estoy viendo una película o comiendo en un buen restaurante, quiero su compañía “normal”… sus interesantes y sabios pensamientos acerca de lo que estamos experimentando. Y también me gusta el humor: las series de la tele y los programas de chistes… ¿y quién quiere reír sola? Así que uso a mi chico-putón para que me haga compañía “normal” en esos momentos.

Si estamos en un hotel que tiene un restaurante excelente, lo ato y amordazo en la cama de nuestra habitación, digamos que a las 6 de la tarde. Y le doy una dura dosis de disciplina de polla. Yo tengo un orgasmo. Luego lo libero y le digo que quiero su compañía “normal” mientras comemos. Chico-putón sabe que es mío para usarlo en cualquier modo que me apetezca las 24/7/365 y entiende que eso incluye el usarlo como compañía “normal”, si así lo deseo.

QUE LA DOMINACIÓN SEA REAL

Tu hombre necesita sentirse inerme y atrapado al 100%. Eso es fácil de lograr: por ejemplo, empieza jugando a algunos juegos de bondage (ataduras) y travestismo. Hazle una o dos fotos. Pon esas fotos en una memoria USB y escóndela… o dile que lo has hecho. Amenázale con mandar esas fotos a gente a la que a él le de miedo que las reciban. Explícale que tú has cambiado de un modo fundamental, y que ahora no puedes disfrutar de vuestra relación, y ni siquiera considerarla, sin ser la parte dominante. Y que eso va totalmente en serio. Que no le queden dudas de ello. Un hombre sumiso quedará encandilado por tus acciones y amenazas, sobre todo si sabe que no son en vano. Y muchos hombres aceptan enseguida una tal situación. Como un lobo en la manada y un chimpancé en el parque, cuando un hombre sabe cual es su lugar en la jerarquía, se siente tranquilo.

Empieza a condicionarlo. Con tiempo los hombres, como los perros de Pavlov, pueden ser condicionados. Puedes modificar su sentido de la realidad. Castiga sus infracciones con castigos a los que tenga auténtico miedo y se desespere por evitar. Con el tiempo, el hacer todas las tareas de la casa se convierte para él en una parte normal (aunque aburrida) de su vida, y llega a aceptar que así es como son las cosas. Lo mismo se aplica al cuidarte como a una reina y a las restricciones de su libertad y de su satisfacción sexual. Búscale un aparato de castidad. Lo mejor es uno que implique hacerle un piercing. Pronto comenzarás a sentir el subidón de tener auténtico poder sobre otro ser humano. El poder da un tremendo subidón y es muy afrodisíaco. Durante milenios lo han disfrutado los hombres sobre las mujeres, pero ahora las mujeres pueden disfrutarlo a su vez y excitarse y sentirse satisfechas con el mismo.

Y empieza a experimentar con tu crueldad y sadismo. En mis  primeros años de Dominación no podía llegar a aceptar que era una sádica: esa palabra me resultaba muy desagradable. Tontamente, estaba encadenada por las normas y estándares de la sociedad. Pero, tras frecuentes experiencias de una excitación intensa mientras inflingía dolor mental o físico a mi chico-putón, acepté que era una sádica y me encantaba el sadismo. ¿Será quizá  porque la actividad sádica significa auténtico poder y porque es el poder lo que realmente es afrodisíaco? Ni lo sé, ni me importa.

RECOMPENSAS

Ser despertada de un modo amable y respetuoso cada mañana y que te lleven el café o té a la cama. El que te lo pongan todo en bandeja. El ser adorada de un modo absoluto, en mente y cuerpo. Tener tantos orgasmos, a tu orden, como una pueda desear. Nada de tareas del hogar. Nada de tediosos papeleos ni tener que lidiar con la correspondencia no deseada. Una vida social totalmente de tu elección. Un compañero fiable al 100%, que nunca te será infiel. Otros partenaires sexuales (en mi caso siempre femeninos). Los intensos placeres del poder y el sadismo.

PERO NO ES GRATIS…  

Se requiere un esfuerzo para mantener mi estilo de vida. Hay que promulgar unas normas y es críticamente importante que todas las infracciones reciban su castigo, aunque pueden ser anotadas para ser castigadas más tarde. Y tengo que estar al tanto de lo que pasa por dentro de la cabeza de mi chico-putón y, si creo que su temor hacia mí o su obediencia disminuyen, tengo que actuar. También creo que, de tanto en cuanto, tengo la obligación de ir añadiendo nuevas cosas, para mantener el interés. Por ejemplo, el añadir otras mujeres a la relación. Eso puede necesitar de mucho tiempo y exige paciencia para hallar a la mujer adecuada. Pero, cuando lo consigues, es una auténtica pesadilla para el pobre sumiso y una auténtica delicia para ti. ¡Son experiencias que, realmente, ponen en su sitio al sumiso!. Y algo que no todo el mundo precisa, pero sí yo: he de hacer un montón de ejercicio físico, para mantener mi cuerpo en excelente forma. Esto aumenta mi poder y me ayuda cuando tiento y deniego fisicamente a mi chico-putón. Pero, para otras, mi estilo de vida puede ser fácilmente alcanzado sin precisar de esta faceta. Y uso tacones altos más a menudo de lo que, de otro modo, haría. Claro que todo este esfuerzo por mi parte es recompensado, en un mil por cien, en lo que a mi calidad de vida se refiere.

Y HAY UN RIESGO

El esquiar fuera de las pistas, el ofrecer un amor incondicional en una relación “normal”, el practicar los deportes violentos… todas esas cosas implican un riesgo, pero mucha gente lo corre para obtener la recompensa que proporcionan.

Y sí, el adoptar un estilo de vida como el mío implica un riesgo.

 

Mistress Scarlet

Hallado en Internet, en su blog

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