¿QUÉ HACER SI TU MARIDO TE PIDE UNA AZOTAINA?

En respuesta a un lector que quería que le hiciesen un fisting, y que no le había contado a su amiga nada de esa afición suya, escribiste: “Tras tres años de relación, tendrías que haberle contado todas tus fantasías, incluso las más íntimas”. ¿De veras crees eso? Si es verdad, entonces mi esposo y yo la hemos jodido. Llevamos 19 años casados, y tan solo hace 5 que me contó que deseaba que le azotasen. Y hace menos de 2 mencionó que, antes de conocernos, había ido a una Dómina. Pensaba que, en lo referente al sexo y a nuestras fantasías, lo habíamos hablado todo. Me equivocaba.

Ahora que ya tengo tu atención te diré que estoy teniendo un problema con eso de la azotaina. A mí no me va esa cosa. Así que le dije a mi esposo que podía ir a una Dómina, si eso satisfacía sus necesidades. Y él aceptó ir, si yo estaba presente y veía la sesión. No estoy muy segura de que siquiera pueda hacer eso. Y, ¿sabes lo que pasa? Que en nuestra parte del país no encontramos a una Dómina profesional. Y me fastidia mucho la idea de que vayamos a tener que planear un viaje especial a la capital, para ir a visitar a una Dómina. No me imagino planificando algo así cuando estemos de vacaciones visitando a nuestros hijos, la familia, los amigos… ¿Me puedes aconsejar algo?

                                                                                              Una que no da azotainas.

 

No la has jodido, “Una”, ha sido tu marido el que la ha cagado: fue él quien no te habló de su afición oculta.

Y hay algo que me parece realmente asombroso: le has dado a tu marido permiso para ir a ver a una Dómina profesional… ¡un permiso que innumerables maridos sumisos desearían tener! ¿Y él va y responde poniéndote condiciones a ti? Su deseo de incluirte en su fantasía es una buena señal (quiere decir que está muy unido a ti), pero o bien es un ingrato, o es un sumiso pasivo-agresivo y realmente dominante, para responderte en ese modo. Claro que tú estás en mejor posición que yo para juzgar lo que realmente es.

Mi consejo es que te mantengas firme. Tiene tu bendición para ir a que le azoten… él solito. La propuesta que le has hecho es razonable y generosa, y debería estarte muy agradecido. Y no tiene porque ir a la gran ciudad para ir a ver a una profesional con un calabozo totalmente equipado: la mayoría de las profesionales del sexo están dispuestas a complacer a sus clientes en las “perversiones” más suaves y, a diferencia de los latigazos, el caneado y similares, los azotes sobre las rodillas son claramente una cosa suave.

Así que si os pasáis por el barrio de “la mala vida” de vuestra ciudad de provincias y él quiere tener una cita con una profesional, simplemente diles a tus hijos, familia y amigos que os vais a escapar para tener una cena romántica. Acompaña a tu marido a la casa de putas, dile hola a la amable prostituta, y entrégale tu marido para su castigo. Luego, te puedes ir a un buen restaurante, para tomarte esa copa que te has ganado, mientras a tu marido le dan la azotaina que se merece. Y, cuando llegue al restaurante, con el culo caliente, tened esa cena romántica.

Savage Love.

Carta publicada y contestada en el consultorio BDSM de “Savage Love” en el diario The Georgia Straight de Vancouver, Canadá. Hallada en Internet.

(¡Increíble que un diario “normal” tenga un consultorio BDSM! Suponemos que es una más de las muchas consecuencias de ese fenómeno de masas, sobre todo en los países anglosajones, que han sido las “Cincuenta sombras de Grey”.)  

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