¿QUÉ ES LA HUMILLACIÓN, RESPECTO A LOS FETICHES SEXUALES?

Mis amigos que no son del mundillo BDSM, pero que saben que me gano la vida con la Dominación telefónica me acostumbran a hacer esta pregunta. Y, honestamente, creo que es el fetiche más difícil de explicar y comprender. Una razón para ello es porque el término “humillación” abarca una gran cantidad de subfetiches; pero, como fetiche en sí mismo, en realidad es bastante simple. La humillación, en su forma más general consiste, básicamente, en darle a alguien el control sobre ti mismo, o que alguien tome el control sobre ti. No siempre consiste en que te insulten o degraden, aunque a muchos que les gusta este fetiche les encanta que los humillen verbalmente, normalmente dándoles, durante el juego sexual, nombres degradantes tales como puta, cerdo, gusano o pichacorta, etc.

Lo cierto es que las variantes de la humillación son muchísimas porque, en mi opinión, casi todas las formas de fetiche, en sí mismas, llevan involucrado algún tipo de humillación. Consideremos algunos de los fetiches que más habitualmente son disfrutados por los adultos: así, por ejemplo, la denegación del orgasmo es una forma de humillación. El sumiso tiene que pedirle a su Dominante permiso para tener un orgasmo, y entonces se le niega tal privilegio, dejándole ansioso por algún tipo de satisfacción sexual. Los orgasmos interrumpidos también son una forma de humillación al permitir que el sumiso llegue hasta el borde del orgasmo, solo para obligarle a cesar en su estimulación, antes de completarlo.

Otros tipos de humillación son más obvios, tales como la feminización forzada, el travestismo forzado, el mamar un pene obligado… Normalmente, todos esos tipos de fetiche involucran a alguien que actúa como sumiso, y a otro que funciona como Dominante. En cuanto al género, tanto uno como otro partícipe pueden ser de uno u otro sexo, o del tercero. En esos tipos de humillación, el sumiso se coloca bajo el completo control del Dominante, y hace lo que le ordena que haga.

Eso puede comportar toda una serie de cosas, que van desde la más juguetona a la más estricta. Puede ser algo tan juguetón como hacer que el sumiso lleve un collar de perro al cuello, hasta algo más estricto como es el tener que pedir permiso para ir al lavabo, y a menudo sólo permitir que el sumiso haga sus necesidades al aire libre, como un animal. Las posibilidades son infinitas.

Uno de los factores clave en una relación que implica la humillación es la confianza. Tiene que haber una total confianza entre el sumiso y su Dominante si se quiere que funcione esa relación. El sumiso debe depositar toda su confianza en el Dominante, y el Dominante debe conocer los límites hasta los que el sumiso está dispuesto, o es capaz, de llegar. A menudo existen límites respecto a donde puede llegar la humillación, y el sumiso confía en que su Dominante respetará tales límites. Límites que no siempre son explicitados verbalmente, pero que son comprendidos por el Dominante y su sumiso cuando llegan a conocerse entre ellos y desarrollan una relación. Pero, tal como sucede en cualquier relación, la violación de esa confianza por cualquiera de las partes puede provocar la destrucción dela misma, a menudo de un modo irremediable.

Una cosa que hay que tener en cuenta cuando se trata de la humillación es que, en la mayoría de los casos de humillación erótica, el sumiso está ahí porque quiere estar, porque obtiene de ella algún tipo de satisfacción. Y si bien puede ser difícil para muchos el llegar a comprender el concepto o idea de que algo humillante pueda ser sexualmente excitante, lo cierto es que así es en la realidad. Y nos lo confirma un rápido repaso a algunos de los fetiches más populares: adoración de los pies, adoración del culo, jugueteo con el pene, masturbación guiada, tentación y denegación, denegación de orgasmo, travestismo, castidad forzada o incluso adulterio de la esposa del sumiso… todos ellos implican algún tipo de humillación.

¡Y aunque a muchos (sobre todo de fuera de la colectividad BDSM) les pueda ser muy difícil el llegar a comprenderlo, eso no quiere decir que les resulte menos placentero a los que practican tales humillaciones!

¿Por qué no lo comprueba?

 

      Pincess Heather

            Experta en tentación y denegación por teléfono.

 

(Artículo hallado en la página “Teasechat” de Internet. La Princesa Heather es una conocida Dominante profesional estadounidense, especializada en los servicios telefónicos)

 

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