LOS JUEGOS CON BONDAGE, ¿PUEDEN REDUCIR LA ANSIEDAD?

La B del BDSM está teniendo un buen momento. La famosa Cincuenta sombras de Grey ha originado un gran interés por el sexo alternativo. Y, dado que más de la mitad de los hombres y mujeres consultados en encuestas en los Estados Unidos admiten tener algún tipo de fantasía relacionado con la Dominación y la sumisión, no resulta extraño el que la cultura popular esté empezando a reflejar un interés, e incluso a aumentarlo, por un tema que antes era tabú.

Piense lo que uno piense del BDSM, dado el dolor y la intensidad que lleva asociado, no parece ser una actividad que tienda a reducir el estrés… la gente que no está metida en ese mundillo, no es probable que vea nada relajante en las esposas y los látigos. Y, sin embargo, los practicantes dicen que el BDSM es algo más que sexo raro. Y afirman que algunas de sus prácticas pueden incrementar el bienestar psicológico de los que las realizan. Y, recientemente, la ciencia ha empezado a apoyar a tales afirmaciones, sugiriendo que ciertas formas de BDSM pueden tener efectos anti ansiedad, así como proporcionar otros beneficios para la salud mental.

Los efectos transformadores del bondage (ataduras) son bien conocidos dentro de la comunidad BDSM. “Lo llamamos ‘el espacio de las cuerdas’, dice Roxie, que dirige el grupo de Nueva York de las Hitchin Bitches, un grupo de mujeres que practican el bondage con cuerdas. También se llama “subespacio” o “estar borracho de cuerdas” y los sumisos lo describen como el entrar en un estado alterado de consciencia, en el que uno se siente totalmente liberado del estrés y como fuera del tiempo. free-dominatrix-pics-19037

“Notas como un escalofrío que te recorre el cuerpo. Es como una droga”, dice Christy, de 23 años, que recientemente fue atada en una fiesta fetichista celebrada en un bar junto al Williamsburg Bridge de Manhattan. Una fuerte luz roja iluminaba el escenario mientras un enmascarado con un traje de doncella erótica en látex contemplaba la escena a corta distancia. Christy parecía ensoñada y distraída mientras su compañero, Dan , empleado de banca, la ataba empezando por la cintura y luego en un apretado zig-zag pierna abajo. Estaban practicando el Kinbaku o Shibari, una forma japonesa de bondage, popular en ciertos ambientes BDSM, y en la que los que se someten al mismo son atados en forma intrincada y manipulados a incómodas posturas, a veces suspendidos en el aire.

Una vez desatada la cuerda, el encantamiento pareció desvanecerse rápidamente. Quedaban marcas en la piel de Christy pero, a pesar de estrés físico implicado, el arrobamiento sentido por ella es una experiencia habitual en el transcurso de este tipo de actividad. Y si bien se supone que la sensación del “subespacio” puede ocurrir durante cualquier tipo de bondage o de actividad sumisa, los practicantes aseveran que es más fácil alcanzarlo su se usa cuerda. “Es muy táctil, muy sensual, mucho  más que, digamos las esposas u otras formas de atadura”, dijo Ratie, una experta en relaciones internacionales de una conocida ONG y practicante desde hace mucho del BDSM, en otra fiesta de bondage  celebrada un reciente viernes noche.

“Hago mucho yoga y meditación”, prosiguió. “Y creo que la cuerda puede producir los mismos efectos. Cuando estás atada es como si no fueras responsable de lo que suceda y eso te da una sensación de libertad. Es uno de los pocos momentos en que no tengo que preocuparme de mis muchas responsabilidades”.

“Es único: sientes como que tienes la oportunidad de dejarte ir y, al tiempo, estar totalmente presente”, dijo Gorgone, una modelo de Shibari de 22 que también fue atada esa noche. “Sacas de ello una cierta liberación de la ansiedad. Alguna gente consigue esto bebiendo, y lo que buscan es algo que los aparte de ellos mismos”. Y aseguró que, con el bondage, el subidón que se logra es más claro y las percepciones pueden ser más claras… más cercanas a un estado de claridad mental que a la ebriedad. up_65041445

Se supone que los/las Dominantes experimentan un estado mental equivalente llamado “topspace” (en español, ¿podríamos llamarlo “Domiespacio”?), que describen como el experimentar una sensación de claro enfoque y concentración. Y tanto Dominantes como sumisos/as aseguran que, tras practicar el BDSM se sienten más cercanos y más unidos emocionalmente a sus compañeros/as practicantes.

Aunque el estudio de esto esté en los inicios, existe un creciente apoyo científico a algunas de las creencias de la comunidad BDSM. En un estudio realizado en el 2013, los investigadores controlaron a 902 practicantes y a 434 que no lo hacían, haciéndoles preguntas acerca de su personalidad, estilos de relación y bienestar general. Los practicantes del bondage mostraron ser menos neuróticos y una mayor seguridad en sus relaciones que la gente que practicaba estrictamente el “sexo normal”. Dado que no se preguntó en las encuestas, el estudio no dice que actividades BDSM causaban tales efectos, pero sí indica que la gente que lo practica parece tener más calma y estar más cómoda en sus relaciones que la que no lo hace, dando apoyo a la idea de que existe un nexo.

En cuanto a lo que el BDSM pueda inducir estados alterados de consciencia, eso fue tratado en un estudio publicado hace un par de años, realizado por investigadores de la Northern Illinois University, que se pusieron en contacto con 14 switches (la gente a las que le gusta jugar en los roles tanto de Dom como de sub), y a los que al azar les asignaron uno u otro de los dos roles. Luego, después de que los participantes en el estudio hubiesen llevado a cabo su actividad BDSM favorita, les pasaron la tarea Stroop, un test habitual de agudeza mental y les hicieron preguntas acerca de su estado mental antes y después del evento.  La tarea Stroop implica identificar nombres de colores escritos en colores diferentes al descrito (por ejemplo rojo escrito con tinta azul) y se supone que mide habilidades funcionales ejecutivas tales como la memoria, la atención y el autocontrol. Tras jugar al BDSM, los/as sumisos/as experimentaron una reducción significativa en sus puntuaciones en comparación con un test llevado a cabo antes… algo de no sucedió con los/las Dominantes.

Esa reducción mental temporal puede ser una prueba de que la actividad BDSM del/de la sumiso/al conduzca a un estado alterado, afirma Brad Sagarin, un Profesor de Psicología Social y Evolutiva de la Northern Illinois y directo del principal grupo de investigación que está estudiando el BDSM en esa Universidad. Para él, el dolor o el constreñimiento de dichas actividades puede provocar que la sangre se aparte de ciertas zonas del cerebro, incluyendo el lóbulo frontal, que es en donde se albergan las  habilidades funcionales ejecutivas medidas por la tarea Stroop: “Esto podría también explicar otros estados similares de consciencia alterada, tales con el subidón del corredor, ciertos efectos de las drogas, la meditación”, explica.

lycrabondagetoy06“Creemos que esta puede ser una de las cosas que el actuar como sumiso puede hacerle a la gente”, comenta Sagarin: “Eso hace que la gente pueda dejarse ir por un tiempo. Uno se encuentra en una posición en la que no tiene control, y eso puede ser muy liberador. Uno puede dejarse ir, dejarse llevar”. En otras palabras, tal como con la meditación y con algunas formas de ejercicio (bajo las condiciones adecuadas), el hacer de sumiso/a puede inducir estados en los que la parte del cerebro de uno responsable, digamos, de escribir de un modo inteligible, se apague un poco y que, como consecuencia, otras sensaciones más espirituales fluyan y aumente la conectividad.

Otros cambios físicos y hormonales pueden contribuir también a la sensación del “subespacio”. Tanto en su experimento del 2014, como en otro par de ellos llevados a cabo en el 2009, Sagarin y su equipo tomaron muestras de saliva de los partícipes, en diversos momentos mientras realizaban actividades BDSM. Tras dichas actividades, tanto los/las subs como los/las Doms tenían niveles más bajos de cortisol, una hormona del estrés, que antes. Sin embargo, durante las actividades en sí, los niveles de cortisol de los/las sumisos/as aumentaban, antes de disminuir considerablemente al final. Pero, aun cuando su estrés físico era alto, los/las sumisos/as informaron tener un bajo estrés psicológico. Y Sagarin tiene la hipótesis de que la desconexión entre los estreses mental o físico podría explicar algunas de las experiencias de salirse del cuerpo, las sensaciones de flotar y la distorsión temporal que la gente informa experimentar en el “subespacio”.

Los/las Doms  también se benefician del BDSM, aunque menos intensamente. En el experimento del 2014 y en estudios más recientes llevados a cabo por el equipo de Sagarin, han descubierto la presencia de una sensación incrementada de control y de logro, una especie de “flujo” durante sus actividades fetichistas, similares a la descripción del “topspace” (¿“Domiespacio”?) hecha por la comunidad BDSM. Estos estudios también han corroborado la sensación de incremento de la intimidad en la relación a menudo comentada por Doms y subs.f9a4ea237f2e2a48dabbe68cb506a5b7

Lo que no ha hecho el equipo de Sagarin es relacionar los aparentes beneficios para la salud mental del BDSM con ninguna actividad específica, pero sí que dicen que varios factores, entre los que se incluyen el tiempo de duración de la actividad y el nivel de experiencia y de confianza entre ellos de los practicantes, puede hacer que sean más fáciles de obtener.  Y en la actualidad están llevando a cabo un estudio más amplio con el que esperan poder ser más específicos en sus conclusiones.

“Todo esto no es nuevo para alguien que esté en el mundillo del BDSM”, ha dicho Sagarin. “Ese es un grupo de gente que ha pensado mucho y con profundidad acerca de lo que hacen. Creo que tienen montones de teorías y buenas ideas que se merecen una comprobación científica”.

(Este artículo, hallado en Internet, ha sido escrito por Roni Jacobson para el New York Magazine).

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