LOS COLEGAS SADE Y MASOCH

Vamos a hacer un repaso a los considerados padres del bdsm, cuando se llamaba sado masoquismo. Ya que tal término viene de sus apellidos, qué menos, ¿no? Siempre está bien leer a los clásicos. O saber de ellos. Toca tocho cultural, pero estará lleno de chistes malos para hacerlo digerible. No será un escrito hot, pero dará honra y prestigio a este Magazine.

Como siempre, vayamos por partes;

En primer lugar, ambos pájaros no son exactamente coetáneos, ya que Sade vivió del 1740 al 1814 y Masoch del 1836 al 1895, el primero en París y el segundo en lo que unas fuentes califican de actual Ucrania, otras de actual Polonia y algunas de actual terrenuño de Rusia. En todo caso por aquel entonces era el majestuoso imperio Austro- Húngaro de Sissi Emperatriz y esas cosas en vez de unos países imposibles de localizar en el mapa. Lo que sí es cierto es que el
destino les ha unido. Aunque la vida de uno no tuviera nada que ver con la del otro, sus deseos sexuales “complementarios” han hecho que los términos sado y masoquismo vayan normalmente asociados.

Ambos escribieron novelas donde se manifiestan abiertamente estas fantasías, aunque para ellos eran realidades. Al ser las primeras de las que se tienen constancia, sirvieron para definir estos comportamientos. Ambos tuvieron una vida tumultuosa (aunque Sade un poco más) y suscitaron no pocos escándalos.

Por estricto orden cronológico, vayamos primero con Sade. Como hemos dicho, nació en 1740 en París, en una familia de la nobleza, ojo al dato, vinculada a la rama menor de la casa Borbón, ejem, ejem… Su vida es una novela y tampoco es el propósito de este escrito relatar su biografía de forma exhaustiva. Diremos simplemente que a la tierna edad de diez años ya era testigo y cómplice de las orgías que un tío suyo, a la sazón abad de no se qué convento y tutor legal, se montaba. Participó en la guerra de los 7 años y a la vuelta se casó por conveniencia con la hija de
un magistrado. Poco tiempo después de su boda, afronta su primera acusación por torturas a su criada. Angelito. En base a su noble cuna, es condenado al destierro. ¿Aprendió la lección?

Por supuesto que no. A partir de ese momento su vida es un ir y venir de prisión en prisión, ora acusado de escándalos con prostitutas, ora acusado de otros ataques a criadas, mujeres, mendigas y un señor de Cuenca que pasaba por allí. “Presuntamente” intoxicó con un afrodisiaco de su invención a un grupo de prostitutas y ni su noble cuna le libró del trullo.

Vivió los tiempos de la Revolución francesa, durante la que, por cierto, ocupó cargos públicos, curiosamente en el ala moderada. Luego fue acusado de, precisamente, eso, moderado, salvándose en el último momento de morir guillotinado. Tuvo una serie de fugas de prisiones que ríanse ustedes de Prision Break, pero al poco o lo atrapaban de nuevo, o se metía en algún lío y lo volvían a encerrar, o sus suegros le denunciaban a fin de que fuera de nuevo al trullo. Pasó un total de 30 años entre rejas entre una cosa y otra. Durante sus confinamientos escribió sus obras, entre las que destaca FILOSOFÍA DEL TOCADOR, LOS 120 DÍAS DE SODOMA Y JUSTINE. Lo “inmoral” de sus obras fueron la causa de su última condena, pasando sus últimos días encerrado en un manicomio por “demencia
libertina” (suena bien, ¿verdad?) mientras sus escritos eran prohibidos pero, como la falsa moneda, pasaban clandestinamente de mano en mano.

 

Analistas de la obra de Sade hacen hincapié en que sus escritos pretenden retratar la hipocresía de la época y su poco aprecio sobre la moral imperante. Yo, que me he leído unos cuantos, he de confesar que en ningún momento percibí ninguna crítica social, pero sí bastante poco aprecio por la moral, imperante o no, ya que suelen ser descripciones de aberraciones una tras otra y a ver quién la tiene más grande. Todavía sueño con aquello de que una prostituta come, vomita, otra prostituta se come el vómito y vuelve a vomitar, y una tercera es obligada a comer este último manjar, pasaje de LOS 120 DÍAS DE SODOMA que leí con tiernos 16 años de edad. Ni en mis más oscuras noches de insomnio se me había ocurrido a mí algo semejante.

Su filosofía, simplificando un poco, viene a ser que para el placer propio no nos tenemos que preocupar por el otro, que no deja de ser un instrumento. Dado que, en concreto, lo que no nos debe preocupar son sus gritos y sufrimiento si con ello nosotros la tenemos dura, podemos concluir que si, que Sade será el padre del bdsm, pero poco o nada tienen que ver sus ideas con el bdsm del cual nosotros estamos hablando. También abogaba por no reprimir nunca los deseos y alguna cosilla más más o menos filosófica por el estilo. Lo dicho; un angelito.

Como último dato cultural, cabe decir que sus ideas sobre la transgresión y la moral hicieron que fuera inspiración para los surrealistas (es decir; nada tiene ni sentido ni límites).

 

Pasemos ahora a nuestro colega el Marqués de Masoch, cuya vida es aparentemente más apacible. Pero, ojo, sólo aparentemente. Como hemos dicho, nace en el imperio autro- húngaro en 1835, en el seno de una familia acomodada. Con buen paso y buena letra, ejerce de profesor en la universidad de Grazt, esté donde esté eso, y se
consolida como uno de los mayores intelectuales de su tiempo ejerciendo de profesor, periodista, crítico, historiador y novelista. Incluso realiza un viaje a París, donde es admirado y se codea con la intelectualidad de la época (Víctor Hugo, Zola, el guinista de Astérix…). De hecho, si no hubiera sido un viciosillo ahora estaríamos hablando de un notable pensador. Pero como a lo que el amigo lo que le iba eran estos juegos, tuvo a bien exponer sus aventurillas amorosas y sus deseos sexuales en sus novelas, abarcadas en varias series, que junto con su vida produjeron un cierto escándalo en su época.

Tuvo varias amantes con las que practicaba estos juegos de dolor, fetichismo y humillaciones que tanto le gustaban (especialmente mujeres fornidas enfundadas en pieles que le flagelaban, simular que es cazado como un animal, etc…), pero la más conocida de todas ellas es Angelika Aurora Rümelin, alias Wanda, una obrera con la que convivió durante un tiempo antes de hacerla su esposa. Parece ser que aquí se dan dos contradicciones; por un lado eso de vivir en pecado antes de pasar por vicaría ya era en la época un motivo de escándalo, por lo que sorprende en un reputado profesor, y por otro sorprende el hecho de que fuera una mujer de clase baja, ya que para Masoch, supongo que por ser producto de su época, una persona no tenía alma si no disponía de al menos mil libras de capital.

 

La obra más famosa de Masoch es LA VENUS DE LAS PIELES. El argumento es simple; el propio Masoch, con nombre cambiado, se deja dominar, humillar y pegar por su esposa, que a su vez se busca a un amante a fin de humillarle entre los dos. Esta fantasía de la introducción de un tercero la practicó el propio Masoch, del que se dice que ponía anuncios en los periódicos a fin de buscar amantes para su esposa, espiándoles mientras se citaban. Y parece ser que fue debido a la introducción de un tercero que acabaron detestándose, iniciando un largo proceso de divorcio lleno de escándalos que fue un poco la comidilla del pueblo. Hoy con el SALVAME se forrarían, pero por aquella época le hizo pasar bastantes penurias económicas.

En 1885 un famoso psiquiatra de la época latiniza su nombre y lo utiliza para describir comportamientos sexuales perversos como los que el colega describe en sus novelas, lo cual le causa a Masoch un gran desprestigio social. Poco a poco, se asocia su nombre al de Sade, por lo complementario de la perversión, y ve como su obra va cayendo en el olvido en favor de la popularización de su nombre. Muere en 1895 de un ataque cardíaco, tras unos años de penuria
y demencia.

Su obra más famosa es LAS VENUS DE LAS PIELES, aunque, como se ha comentado, fue un autor bastante prolífico. Lo cierto es que esa “intelectualidad” que se deduce de su vida se traduce en su obra, bastante fría, poco pasional (en comparación, sobre todo, con la de Sade), y, para qué negarlo, con un sentido del ritmo nulo. Yo me leí en mis años mozos LA VENUS DE LAS PIELES y no me lo pude acabar de lo tostón que era. A modo de apéndice, hay una versión en cómic realizada por el italiano Guido Crepax, que es una delicia y le da mil vueltas al original.

Pues estos son nuestros padres y de ahí venimos. La primera consideración que se me ocurre es que el sado- masoquismo representado por estos señores poco o nada tiene que ver con lo que actualmente llamamos bdsm y estamos hablando aquí. No se presentan valores como la protección del Dom al sum, el sano, seguro y consensuado, la fantasía, el crecimiento, etc… sino que son impulsos más “primarios” basados en el deseo.

Para Sade, como hemos dicho, lo prioritario es el propio placer. Si para ello hay que dejar como un colador al otro/a, pues se deja y ya está. En Masoch, en cambio, sí que aparecen ya los conceptos que luego popularizaría HISTORIA DE O como la entrega al otro/a, la pertenencia y la adoración.

Pues eso, de ahí venimos y vaya dos pájaros, ¿no? Como pasa siempre, la historia recuerda más al golfo de Sade que a Masoch, ya que nos privan los villanos. Pero ambos tienen su lugar en la Historia y estos mundos. Aunque creo que ahora si volvieran de su tumba y vieran el panorama actual, se volvían a morir. Previo pago de coca cola a alguna findom de pacotilla.

Tengan cuidado ahí fuera.

Spirit de Lady Monique de Nemours.

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