LA DÓMINA AZOTA

Dentro de lo que te va a suceder cuando obedezcas y sirvas a una Dómina estricta normalmente está el recibir de ella una severa azotaina: a menudo te colocará sobre sus rodillas y te dará unos duros azotes. Esa azotaina puede ser, simplemente, dada con la mano, pero en algunas ocasiones usará una paleta o un cepillo para el cabello. Lo habitual es que esa azotaina sea severa, y que forme parte de tu disciplina y doma.

A menudo la Dómina empezará con unos azotes lentos y pausados, que en cierto tiempo irán aumentando en intensidad y dolor provocado. Y algunas azotainas pueden extenderse a lo largo de muchas horas. Las azotainas, que normalmente son parte integral del entrenamiento, o doma, del sumiso por la Dómina, son uno de los métodos de control, disciplina y placer erótico del BDSM más populares y más comúnmente usados, y funcionan tanto para los novatos como para los esclavos y Dominantes experimentados.

Hay muchos modos en los que azotar y muchas razones para hacerlo, y la azotaina puede ser tanto una experiencia placentera, que provoque una excitación sensual profunda, como una práctica que cause una profunda humillación y lleve a un mayor control por parte del dominante. En cualquier caso, una buena azotaina puede llevar una relación BDSM al siguiente nivel, y definir más claramente los roles de Dominante y sumiso/a.

Sin importar si la azotaina pretende ser placentera o dolorosa, lo que es absolutamente necesaria es la confianza: sólo se debe intentar dar una azotaina cuando ambas partes se fían al cien por cien la una de la otra. Los sumisos tienen que saber que, aunque se hallen en una posición en la que experimentarán dolor y sufrimientos, no se halla en peligro… y eso a pesar de que, quizá, sean superados sus límites personales.

Y la Dómina también debe de darse cuenta de cual es la situación visto que, en muchos casos, aunque las cosas se pasan de la raya el sumiso no dirá ni palabra… y ni siquiera utilizará la de seguridad. Es una gran responsabilidad para la Dómina, pero una que le da mucho poder y satisfacción, debido al alto nivel de control involucrado.

 

 

Habitualmente, cuando la azotaina es utilizada para causar dolor y disciplinar, la Dómina estará enfadada o molesta con el sumiso por algo que le ha desagradado: lo que quiere es corregir ese mal comportamiento del sumiso y asegurarse de que aquello no vuelve a suceder. Esta clase de azotaina acostumbra a ser más larga y dolorosa, y el elemento añadido del estado emocional de la Dómina puede hacer  que sea asombrosamente más potente, en lo emocional, para el sumiso: en general acaba llorando por el peso de tantas emociones. Y este tipo de azotaina acostumbra a incorporar algún tipo de humillación: el esclavo es colocado en una posición antinatural, o es atado, y se le habla con dureza, para potenciar su castigo.

Cuando la azotaina se usa de ese modo, si bien puede ser que le de algo de placer al sumiso, el verdadero objetivo es causarle dolor y humillación al sumiso y así hacer que corrija su comportamiento. Aunque algunas Dóminas también pueden emplear las azotainas de castigo como entrenamiento para soportar actividades BDSM más intensas y duras como son el caneado o la fustigación con látigo, o para acostumbrar a los castigos y a la forma de ser del mundillo BDSM a los que acaban de iniciarse en el mismo. Y si bien puede parecer una actividad dura, la verdad es que refuerza la relación BDSM, solidificando los roles de Dómina y sumiso, y dándoles a ambos una prueba física del nexo que les une.

La azotaina por placer también puede ser dolorosa, pro no es usada como castigo: es un recompensa, y muchos sumisos la encuentran increíblemente erótica. En muchas ocasiones la Dómina amenaza al sumiso con azotarle, y mantiene la amenaza durante horas e incluso días, para intensificar la sensación de suspense y tener al sumiso sobrexcitado. Luego, cuando empieza la azotaina erótica, esta puede incluir caricias, toqueteos y otros contactos eróticos que magnifiquen la experiencia erótica  de ambos partícipes, llevando después a otras actividades  sexuales.

 

 

A muchos sumisos les encanta ser azotados pues eso incrementa su sensibilidad física y les coloca en un estado de conciencia alterada, además de permitirles perder por completo el control de la situación y relajarse absolutamente. Por su parte las Dóminas disfrutan del control así como de la sensación de la mano dando sobre la carne y les excitar el ver como la piel se va enrojeciendo, todo lo cual les provoca una profunda sensación de excitación y placer.

Sea por lograr el control o para obtener placer, una azotaina que tenga lugar entre una Dómina y su sumiso es un buen modo en el que conseguir  una representación física de la relación de Dominación y sumisión. Ambas partes disfrutarán con su rol y, a través de esta actividad, obtendrán un nivel más profundo de Dominación o sumisión.

Hallado en Internet, en la página australiana Domina-List.

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