LA ASFIXIA

Fue una de las primeras prácticas que realicé incluso antes de saber que formaban parte del mundo del BDSM y en mi trabajo. La practicaba en mi intimidad junto a mis parejas vainillas, lo que era tan ignorante que no fue hasta que indagué sobre este mundo que me di cuenta de que algunas prácticas que realizaba en mi intimidad eran Sadomasoquistas  o al menos que se inclinaban a ello…

Para mí, la asfixia es una de mis prácticas favoritas al igual que de las primeras, para mí el mantener una relación íntima sin emplearla me resultaba vacía, no disfrutaba, necesitaba de ello. Me era más excitante sentir como agarraban mi cuello y mi respiración era turbada para sentir placer y magnificar mis sensaciones, provocaba más en mi que un beso en el cuello o que unas caricias. La brutalidad y al mismo tiempo el tacto y el cuidado, el sentir que mi vida dependía de otra persona en ese momento, que estaba a su merced, me provocaba y provoca un verdadero éxtasis, ese subidón de adrenalina, impotencia y deseo que me genera…

Cuando creas resistencia y te privan de la falta de oxígeno de manera leve para captar tu atención y te dan un beso en los labios o emplean otros actos, cuando te clavan las uñas en el mentón o en lateral del cuello y notas la fuerza y la brutalidad. Es algo que es imposible de describir incluso para que los que lo practican.

Soy fanática de ello, pero también he de decir que es algo sumamente peligroso y que no puedes practicar con cualquier persona y menos con una inexperta, un solo error de cálculo en la posición de la mano, de la fuerza o una pérdida de control momentánea puede provocar un desastre irreversible.

En esa sesión fotográfica probamos diferentes modos, uno de ellos el que veis en esta imagen, por supuesto que fue tomando todas las medidas de prevención posibles y más en una de las técnicas bases. Para dejar marcas en mi cuello tuvieron que ponerme la correa de un collar y prácticamente estrangularme, tardamos bastante para emplearlo ya que tuvimos que tener mucho cuidado e ir regulándolo poco a poco para no causarme daño, yo tenía unas señas para hacerles saber cuál era mi límite y puedo decir que salió todo bien y como estaba previsto.

Por desgracia no puedo decir mucho más de esta imagen, solo el echo de que si que sentí placer al hacerla pero solo por el gesto y que esa práctica para mí es esencial.

Hacer lo que deseáis, superar vuestros límites, barreras y tabúes, no dejéis de experimentar y encontraréis un mundo maravilloso como encontré yo.

 

Autora y modelo: Sara Schmitt/Walküre

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