HABLAR COMO UNA DÓMINA

Recibí este e-mail de una cliente. Luego sigue mi respuesta:

“Querida Mistress Bliss:
Mi novio, de 29 años, me informó reciente mente que le gustaría que lo dominase. Dado que no sabía muy bien como hacerlo, compré una de esas guías BDSM sobre cómo domar a un esclavo: Sex Tips from A Dominatrix (Consejos sexuales de una Dómina) de Patricia Payne.  La autora da instrucciones, paso a paso, sobre cómo crear el ambiente, decorar tu habitación, elegir la vestimenta adecuada, adquirir las mejores ataduras, atar el nudo correcto y blandir la fusta perfecta. También da consejos acerca de cómo evitar un desastre y la vergüenza consiguiente, cosas como el modo en que evitar feas manchas de cera en la moqueta.

¡Y estoy empezando a darme cuenta de lo mucho que disfruto dominándolo! A pesar de todo, él se queja de que no hablo lo bastante. Francamente, no tengo ni idea de lo qué decir ni de cómo decirlo. De hecho, siempre me ha dado repelús el hablar de un modo soez.
Le agradeceré mucho cualquier consejo que pueda darme.
Muchas gracias,
Chloe”

Mi respuesta:

“Querida Chloe,
Una franca comunicación es esencial en el paradigma Dominante/sumiso-a, pero me parece que tu novio se está quejando más bien que aportando una crítica constructiva.
Recuérdale a ese hombre lo afortunado que es al poder servirte. Y hazle realizar alguna tarea que tú elijas, pàra demostrarte su aprecio. Y hazle saber que, si quiere que le hables con lenguaje duro, como una Dómina, esto es lo que tiene que hacer…

Para empezar, informa a tu novio que, en el futuro, deberá presentarte sus sugerencias de un modo considerado y apreciativo.
Una Mistress no crea un sumiso ni captura a un espíritu libre para atarlo con su collar y cadenas. Lo que hace es hallar a alguien que ya está atado por las circunstancias de la vida, y lo libera de esas ataduras. Encuentra a un espíritu atado a su trabajo, familia o amigos, y lo suelta para que pueda encontrar su auténtico yo.

Y, para hablar como una Dómina, tienes que considerar múltiples factores:

 

– ¿Qué es lo que te excita? Una Dómina sólo hace aquello que le atrae a ella.

– ¿Qué es lo que excita a tu compañero? Él te contará las pequeñas cosas que le excitan, pero el descubrir sus fantasías más escondidas precisa de una auténtica habilidad.

– Una vez que conoces tus propios fetiches y los de tu compañero de juegos, puedes determinar lo que decir para aumentar tu Dominio sobre él. Existe una enorme diferencia entre el hablar de un modo soez y el hablar como una Dómina.

– Haz que las cosas sean novedosas, para que no se aburra con la misma vieja rutina. Mantenlo  siempre expectante. Si no sabe lo que va a pasar a continuación, siempre estará pendiente de ti.

– El tono lo es todo. Sólo con decir: ‘Bienvenido’ yo puedo hacer que un hombre caiga postrado de rodillas, porque sé cómo decirlo en un modo tal que implica que estoy totalmente al mando. Y que un mundo entero de placer le aguarda bajo mis órdenes. Todo está en el modo en cómo lo dices.

 

Para enseñarte cómo expresarte en tu voz de Dómina, te ofrezco mi extenso conocimiento del cómo desenterrar las más profundas fantasías de cualquier hombre, y hacerle caer de rodillas, para seguir atentamente cada una de tus palabras…

El Dominar a tu compañero con un lenguaje Dominante puede ser más fácil de lo que piensas. La clave para convertirse en una Dómina que habla como tal se halla en el reconocer lo que realmente quiere tu compañero de ti, aunque ya haya hablado de sus deseos. A muchos hombres les encanta ser Dominados, pero comprenden que, físicamente, puede resultarle duro a una mujer el ejercer su poder sobre ellos. En cambio, si te metes en la mente de un hombre, lo podrás dominar a tu antojo, con una simple palabra.

¿Y cómo lo haces? Empieza hablando de algo que a él le guste mucho hacer. ¿Le gusta a tu compañero el comerte el coño? Pues construye tu charla en derredor de ese acto sexual, pero con un giro totalmente sumiso. Prueba con frases como estas:

 

– Esto te pone muy cachondo, ¿verdad?

– Te encanta complacerme, ¿no es así?

– Eres un buen esclavo comecoños.

– Tienes que hacer que me corra. ¡Ya mismo!

– Debería encadenarte a la cama y cabalgar tu cara. ¿Eso te gustaría?

– Sigue comiéndome el coño como el putón que eres…

– Si no haces que tenga un orgasmo, tendré que castigarte.

– Esto es lo que quiero: hazlo exactamente como te digo.

 

El darle un giro de sumisión a tu charla de Dómina prepara el camino para que le hables de un modo aún más Dominante. Háblale tan sólo de como complacerte, y de lo que él puede hacer para que así sea. Si tiene tendencias de sumiso, ese modo de hablar será para él como agua de mayo. Y cuanto más se excite por tu control, más camino puedes ir haciendo, hasta llegar al territorio de la auténtica sumisión.

Uno de los trucos que usa la Dómina es la ‘admisión’, que significa hacer que él te diga que sí, que le gusta, y que quiere más. Si le sugieres algo y acabas con un: ‘porque esto te gusta, ¿verdad?’, le invitas a que te diga que sí. Y, una vez te haya dicho que sí, ha abierto la puerta psicológica a llevarlo a una mayor sumisión. Pero avanza lentamente y fíjate cuidadosamente en sus reacciones. Si algo le hace dudar, pero no te dice que no, has encontrado un límite suave, que quizá quiera que traspases. Pero si dices algo que le hace poner en tensión y que inmediatamente le desagrada, te has topado con un límite duro. No trates de traspasarlo hasta que él te lo diga. Descubre cuáles son sus límites y luego Domínale dentro del terreno que enmarcan.

Y recuerda que, simplemente dirigiéndolo por el camino que deseas con tus palabras, puedes llegar a hacer surgir una veta sumisa en un hombre que habitualmente se muestre como dominante. Si así es, te esperan muchas horas de puro placer y diversión fetichista.”

 

Hallado en Internet.

Traducido por Pamela Rebenque.

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