FEMDONIA 3

—Te aseguro que te voy a dar la paliza de tu vida, no me vas a volver a mentir más en toda tu vida. PONTE AQUÍ !!!!! Diciendo esto Pepi se propinó ella misma un zapatillazo en su pierna que se dejó la rojiza suela de su zapatilla marcada en  la parte superior de su rodilla, tal era su enfado, esa ira no auguraba nada bueno para el pobre Ramón que se estaba levantando del suelo para ponerse en el regazo de su jefa.
Le dio tiempo a ver, mientras se acomodaba, como Pepi levantaba el brazo todo lo alto que pudo a la vez que se mordía el labio inferior y pronto estalló el primer azotazo en su culo, no fue un zapatillazo fue un estallido, a ese siguió otro y otro y otro y otro más, Ramón pese a la azotaina que estaba recibiendo tenía una erección considerable, la postura era inmejorable, tenía su pene metido entre las recias piernas enfundadas en medias de su Señora, la erección le hacía hacer palanca contra el muslo izquierdo, ese roce entre la media y el muslo era super excitante y hubiera provocado la corrida, pero en este caso los zapatillazos eran tremendos, producían tal  dolor que la erección fue bajando.
Ramón empezó a llorar, no pudo evitarlo, eso sí en silencio, desde su posición veía un pie desnudo de su amada y el otro metido en la zapatilla, era una visión tan deliciosa que se volvió a excitar… pero otra rápida tanda de zapatillazos en la misma nalga volvieron a bajarle los humos.
En aquella posición recibió más de 100 durísimos zapatillazos, los chasquidos se oirían a buen seguro fuera de aquella habitación, pero aquello no importaba a ninguno de nuestros protagonistas en esos momentos.
—¡¡¡Levanta!!!— dijo la mujer a la vez que empujaba y tiraba al suelo a su compañero, este la miró desde el suelo llorando en silencio como ella se levantaba de la silla donde le había propinado aquella terrible paliza, su cara estaba perlada por el sudor que le había provocado el sofocón de la zurra, él hubiera besado y chupado cada mínima gota de aquel sudor, estaba cada vez más enamorado, más entregado, hubiera hecho lo que ella le hubiera pedido sin dudarlo, lo que no esperaba fue la orden que recibió:
—¡¡¡Sube a la cama!!, ponte de rodillas, a 4 patas.
Los ojos abiertos y de sorpresa de Ramón no afligieron a su compañera, que con los brazos en jarras, y sin soltar su zapatilla de su manon derecha le dijo:
—Lo de antes ha sido por tardar mucho, ahora te voy a pegar por mentirme, te voy a quitar yo a ti las ganas de hablar con rubias.
Ramón iba a protestar, pero supo que eso sólo empeoraría su situación, así que se fue al lado de la cama donde le estaba esperando su “verduga” que lo acomodó a su gusto, de rodillas apoyado con las manos también a estilo perro, para poder seguir con el duro correctivo que le estaba aplicando.
—No quiero te muevas, y no se te ocurra esconderme el culo si no quieres que termine la paliza en medio del pasillo. Pepi era muy capaz de llevar a cabo su amenaza, además estaba disfrutando con la cara que se le quedó a su compañero, primero al saber que la azotaina iba a continuar, y después la amenaza del pasillo.
PLASSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS
—¿Se me miente a mi Ramón?
—Nooooooooooooooooooooo, y nunca más lo volveré a hacer mi Ama.
—¿Mi Ama?, Vaya, veo que te ablandas con la mano dura PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS, ¿es que quieres que sea tu Ama?
—AHHHHHHHHHH AUUUUUUUUUUUUU Si Señora nada me gustaría más en el mundo. Ramón tenía el culo dolorosísimo, pero no podía dejar de admirar como su Señora lo azotaba con una elegancia natural que lo volvía loco, ella tenía su mano izquierda apoyada en su cadera, como en jarras, el dedo pulgar para atrás y los otros cuatro hacia delante, y por supuesto, en su mano derecha su zapatilla cogida por el talón, parecía una extensión natural de la mano de lo bien que azotaba con ella, repartía los azotes perfectamente entre las nalgas, también daba en medio del culo, y en esta posición de perrito se cebaba en la parte superior de los muslos, algo que dolía horrores, que provocaba alaridos en su partenaire que tenía que hacer verdaderos alardes para no esconder el culo, lloraba a lágrima viva…
—Para PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS que yo PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS sea PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS tu Ama PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS  PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS, tendrás que PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS ganártelo ¿no? PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSS.
Estos 18 últimos zapatillazos si que fueron duros, y eso que cada tanda de tres iba a una nalga o a un muslo, pero la acumulación de tanto azote empezaba a hacer estragos.
—AHHHHHHHHHHHHHHHH SIIII SEÑORA. Buaaaaaaaaaaaa, haré  lo que me pida mi AMA, SE LO JURO.
—PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSS, Podrías haber empezado por no mentirme , ¿no crees Ramón?
PLASSSSSSSSSSSSSSS  PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS, PLASSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS CONTESTAMÉ.
—Si mi Señora, no sabe cuanto lo siento, lo siento de veras auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
—Todo esto PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS, no será PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS una táctica PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS para que no te pegue? PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS, Verdad RAMÓN? PLASSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS. Pepi sabía de sobra que eso ni se le había pasado por la cabeza a su compañero, pero estaba disfrutando como una enana con aquella paliza-interrogatorio.
—Noooooooooooooooooooooooooooooooo Señora, se lo juro auuuuuuuuuuuuuuuuuuu, se lo juro por lo que más quiera. En esta última tanda Ramón ya no aguantó más estar a cuatro patas, y sus brazos se le doblaron, eso sí su culo seguía arriba, en señal de respeto y dispuesto a seguir recibiendo todos y cada uno de los zapatillazos de su Ama, que no aflojaba ni un ápice, él se le quedó mirando con su cabeza doblada para la izquierda y apoyada en el colchón, su Diosa volvía a sudar, su frente brillaba, jadeaba después de cada tanda, veía como sus tetas se bamboleaban por debajo de su cómodo vestido floreado a cada zapatillazo. Era algo enfermizo a cada zapatillazo más suyo se sentía, si cada zapatillazo hubiese supuesto un año, calculaba que sería de Ella más de tres siglos…
El culo hacía ya unos minutos que pasó de rojo a rojísimo, y después ya a tonos morados, incluso había algunos puntitos como de sangre en una de las nalgas, a Pepi le encantaba ver aquello, era su obra, le maravillaba ver como la silueta de la suela de su zapatilla estaba marcada tanto en muslos como en nalgas, fue entonces, y satisfecha de ver aquel culo aún en alto dispuesto a más castigo, cuando le dio la vuelta a su zapatilla y empezó a pasar la parte de la felpa por el culo de su compañero, acariciaba todo el culo haciendo círculos, Ramón se sintió tan feliz que rompió a llorar, con su culo bien expuesto y la cabeza en el colchón lloró de una forma inconsolable, era un grifo abierto, sólo acertaba a decir “gracias Ama” “lo siento mucho”, las caricias pronto pasaron del culo a sus partes, Pepi metió su zapatilla por entre las piernas de su chico y acarició tanto los huevos como la polla, que en menos de un minuto se puso a tono.
—Dime una cosa. ¿Crees que debería de seguir con la paliza, o que ya está bien?
—Lo que haga mi Ama estará bien hecho.
Pepi le dio la vuelta a su zapatilla a la velocidad de un rayo y pasó de acariciar a soltar cuatro tremendos azotazos entre los muslos y el culo PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSS
—Eso no es lo que yo te he preguntado!!! PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS. otros cuatro enormes zapatillazos cayeron ahora un poco más abajo, sobre los muslos. Ya sé yo, que lo que haga está bien hecho PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSS, eso no tienes que venir tú a decírmelo PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSS ESTÁ CLARO ??????? PLASSSSSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSS PLASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS.
—Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii mi Ama lo sientooooo buaaaaaaaaaa, lloraba desconsolado, mil agujas se clavaban en sus posaderas, que digo mil, un millón, el dolor era insoportable, a veces ni sentía el culo, ni los muslos… estos últimos 20 zapatillazos ya acabaron con todas las reservas de Ramón tanto físicas como psicológicas, él pensaba que con las caricias de la zapatilla la paliza había terminado, pero con su Ama nunca se sabía, era exigente, y no le valían las respuestas manidas, quería sinceridad, entrega, fidelidad, respeto y obediencia absolutas, y desde luego todo eso lo estaba consiguiendo con una sola paliza, es verdad que se podía denominar la paliza del siglo, pero de una sola azotaina iba a conseguir todo eso y mucho más, conseguiría al mejor sumiso del mundo.
—Entonces crees que debo o no debo seguir con la tunda cielo?
—Si mi Ama, creo que merezco unos buenos azotes más. Ni él mismo se creía lo que acaba de decir, su culo no podía soportar no solo ni un azote más, sino ni una pluma. Pero en su fuero interno, albergaba una pequeña esperanza de que su Ama le perdonara, le levantara el resto del castigo…
—Muy bien, eso es lo que quiero de tí, respuestas claras y sinceras, unas veces tendré en cuenta tu opinión, y otras no, ya sabes quien manda aquí ¿no?
—Si Señora.
—Pues muy bien , por esta vez … te voy a hacer caso, y te voy a dar esos azotes más…¿Contento?
—Si si Señora. Ramón temblaba, no le salían las palabras del cuerpo, su gozo en un pozo.
—Bésala.  le puso la zapatilla junto a la boca y Ramón empezó a besarla, pese al estropicio que aquel objeto había propiciado en su cuerpo, la besaba con devoción, no pudo evitar seguir llorando, sintió el suave y maravilloso olor a pies que se adivianaba en aquella zapatilla de su Ama, que se sentó en el borde de aquella cama, y acarició con su otra mano la cabeza de su subordinado,su compañero, su amigo, su novio, su sumiso, su esclavo, su todo.
—Te daré esos azotes… pero otro día… ¿de acuerdo?
Entonces Ramón, se puso de rodillas encima del colchón, y se aferró a su Ama, aquello no fue un abrazo, fue una entrega de alma, no cabía más gratitud en aquel gesto, lloró lloró y lloró, quería agradecer a su Señora, pero realmente no le salían las palabras del cuerpo, Pepi por fin sonrió abiertamente al ver aquella muestra de entrega y de devoción, estando sentada en el borde de la cama tiró su zapatilla al suelo con Ramón abrazado a ella, y se la calzó en chancla a tientas, aquello si que suponía el final de aquella tremenda azotaina.
—Ya vale cielo ya, ya pasó todo mi niño, venga no llores más, ya ya ….
—GRACIAS BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, el llanto era incontenible, por supuesto por el dolor que había causado la zapatilla en aquel cuerpo, pero sobre todo por la gratitud de no continuar con el castigo, eso si que suponía entrega… ambos se besaban el cuello, eran besos tiernos y muy eróticos, ambos sudaban cada uno por un motivo, tras unos minutos estando abrazados , Pepi dijo:
—Ve al baño y me traes una bote de crema hidratante
—Si mi Ama. Ramón se bajó de la cama con mucho esfuerzo y haciendo grandes aspavientos por el dolor que sentía se fue desnudo al baño, en cada paso que daba veía mil estrellas, el dolor era casi insoportable, pero él intuía lo que iba a pasar después, y eso lo curaba todo.
Efectivamente cuando llegó de nuevo a la cama, se tendió en el regazo de su Ama, de nuevo aquella posición, podía ver los pies de su Diosa, ahora si , en sus dos respectivas zapatillas, las llevaba en chancla, de buena gana se hubiera tirado al suelo, a oler , saborear y adorar aquellos pies y aquellas zapatillas, pero el plan que tenían previsto para él tampoco estaba nada mal.
Se acomodó de nuevo con la polla entre los muslos de Pepi, el roce con las medias era sencillamente delicioso, y más aún después de que sintiera un chorro de crema sobre su culo, aquello era gloria bendita, no estaba fría aquella crema, estaba gélida, o quizá era el contraste con su culo literalmente hirviendo, el caso es que aquello le provocó un placer inenarrable, su Ama lo masajeaba con maestría, una nalga, la otra, un muslo, el otro, y vuelta a empezar.
Cuando el alivio fue más que evidente notó como un chorro de crema le caía en la raja del culo y notó como uno de los dedos de su Señora se aventuraba por aquella raja que dividía en dos el apetecible culo.
—¿Sabes que tienes un culo precioso?
—Muchas gracias Señora, mi culo es suyo, ya lo sabe.
—Ah muy bien, muchas gracias, tendremos que quitarle todos estos pelos. Mientras decía esto le metía uno de sus dedos penetrando sin prisa pero sin pausa el ano.
—mmmmmmmmm, como quiera mi Ama, cuando quiera me lo depilo.
—Muy bien, buen chico, veo que aprendes rápido, sabes que una vez depilado, los azotes te dolerán más ¿verdad?
—Si Señora mmmm. La mención de más azotes, y el dedo que se metió hasta el fondo provocaron en Ramón un gemido y una erección casi simultáneas.
—Vaya parece que te gusta lo que oyes. Dijo Pepi al sentir la presión de la polla sobre su muslo.
—Me gusta todo lo que diga y haga mi Ama.
Hubo más crema, y ahora las caricias se centraron tanto en los huevos como en la polla de Ramón, no hicieron falta muchas caricias para que aquello se pusiera a punto de caramelo.
—Tienes una buena herramienta. ¿Sabrás complacer a tu Ama?
—No hay nada que más desee en el mundo
—Pues ya es hora de que empieces.
Pepi, dio un pequeño azote con la mano a su chico, indicándole que se levantara, ella dio un par de pataditas a sus zapatillas, se las descalzó y se tumbó en la cama  sin molestarse en quitarse ni el vestido, ni las medias ni las bragas, sólo se subió el vestido por la  cintura, y dijo:
—Venga, empieza
Ramón se tiró a devorar a su Ama como si le fuera la vida en el ello, empezó por los muslos, eran fuertes, torneados, y le encantó chuparlos, pero las manos de su Señora lo llevaron a sus bragas, tenía urgencia, no estaba para preliminares… Le comió las bragas, y le encantó que estuvieran caladas, ella había disfrutado con la zurra pero bien, se las apañó para bajárselas con los dientes, y apareció delante de él el Sancta Sanctorum, la cueva sagrada de su Ama, le encantó la mata de pelo rizada que se mostró ante él, era un pelo tan fuerte y rizado como el de la cabeza, pero aquello no le impidió explorar y devorar cada milímetro, le gustaba mucho ese sabor a almizcle, ese sabor a hembra… penetró aquel coño con su lengua como si en ello le fuera la vida, provocando que su jefa lo agarrara del pelo, le daba auténticos tirones, le gritaba SIGUEEEEEEEEEEEEE SIGUEEEEEEEEEEEE COMETELO TODOOOOOOOOOO, DIOS SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII.
Fue cuando tuvo bien ubicado el clítoris cuando Ramón hizo más de lo que sabía, de una manera instintiva supo que haciendo tintinear aquel pequeño tejido iba a llevar a su Ama al paroxismo, y a fe que lo consiguió, ella se quedó sin respiración, con los ojos abiertos y aferrada a los pelos de su sumiso, el volcán iba a estallar y estalló, gritó como una posesa sin importarle quien pudiera oírla, fue la mayor corrida de su vida, y pese a los intentos de su subordinado por tragarse todos esos espesos líquidos no pudo con todo, le salían a borbotones, él quería tragárselo todo, pero no dio a basto, parte cayó al colchón, y parte quedó en los muslos, esto último si que fue deglutido a estilo perro literalmente.
—UAUUUUUUUUUUUUU. que corrida !!!!!!!!!!!!!!!!!! vale ya glotón, que te vas a atragantar.
—Le ha gustado mi Señora?
—Ya sabes que sí tontín, me ha encantado, ven aquí anda.
Ramón trepó hasta la cara de su Señora que lo besó con ansia sin importarle que tuviera la boca llena de sus propios jugos, en aquel momento Pepi se dio cuenta de la tranca que tenía entre las piernas aquel hombre que se le había entregado sin reservas, y decidió que quería disfrutar de aquel trozo de carne, pero antes le haría sufrir un poquito más.
—¿Sabes que me ha encantado la cara que has puesto cuando me has visto con las zapatillas? jajaja, se te ha quedado una cara… jaja. Habrás pensado… ¡¡¡¡¡¡¡¡¡pero si estas son las del archivo!!!!!!!!
—Siiii, la verdad es que no daba crédito jaja, ¿pero como es posible?
—Pues resulta que me compré un numero más , y como me están grandes, pues dije, mira, estas al archivo, que seguro que allí me harán falta, y mira, no que me  equivoqué!!! Jajajaja.
—Siiii yo las probé ya si , jajaja.
De repente Pepi besó arrebatadoramente a Ramón, con ansia, ambos rodaron por el colchón. uno estaba encima y debajo alternativamente, los besos eran salvajes.
—Ahora quiero que me folles!!!!!! Me oyes?
—Si Señora.
Pepi se levantó de la cama, había perdido sus bragas pero aun seguía con el vestido, se lo sacó por la cabeza en un movimiento felino, se puso las zapatillas en chancla y continuó con sus medias que no se las quitó en ningún momento, entonces de una manera muy provocativa y sensual, se dobló sobre una mesa de escritorio que había junto a la ventana, y dijo con voz ronca y mirada viciosa:
—CÓMEME EL CULO.
—Si mi Ama.
Ramón se arrodilló detrás de su Ama, le pasó una mano por fuera de cada uno de sus muslos y clavó su nariz y su boca en el culo de su Señora, tenía un culo rotundo, carnoso, sensual, salido hacia afuera, muy apetecible, lo penetró con la lengua, Pepi dio un respingo que animó a su sumiso a seguir por ese camino, apenas le daba tiempo a sentir el gusto y el olor de ese maravilloso trasero, le dieron ganas de morder una de aquellas apetitosas nalgas, pero el respeto, y porqué no decirlo, el miedo a su Ama lo disuadieron, mientras él se afanaba por detrás, su Señora se afanaba por delante y empezó a masturbarse cada vez más frenéticamente, se metía un dedo, luego dos y acabó con tres, su coño estaba tan mojado que pronto tuvo su mano bien lubricada para metérsela en su agujero trasero, la verdad es que el trabajo que estaba haciendo Ramón con su lengua estaba siendo excelente, pero Pepi quiso más, y prefirió ser ella la que con  un par de dedos  lubricara aun más su ano. Tras esto se puso de pie y dijo:
—Toma, chupa. Los dedos se quedaron limpísimos en la boca de aquel hombre que no se hubiera cambiado en ese momento por ninguno otro de la Tierra, no contenta con que le chupara los dedos, lo besó y le rodeó con una de sus piernas, le mordió la oreja, después el cuello, y le dijo al oído, FÓLLAME EL CULO, Y SIN MIRAMINETOS.
—Si mi Ama.
Pepi apoyó sus codos en la mesa, abrió un poco sus piernas de una manera entre provocativa y obscena. La imagen que tenía Ramón delante de él, era  en su opinión realmente fascinante y morbosísima, su Ama ofreciéndole su culo para follarlo, unas medias sedosas a medio muslo, y aquellas deliciosas zapatillas en chancla, esto último lo excitó aun más, la erección que tenía era descomunal, apoyó el glande sobre la entrada del ojete de su Ama y fue introduciéndolo poco a poco, cuando iba por la mitad aquello se estrechó de golpe, así que Ramón tuvo que empujar, hubo un pequeño desgarro, pero aquello llegó a su objetivo, puso las manos sobre las caderas de su Ama a la misma vez que ésta gemía y ronroneaba como una gata echando la cabeza y el culo hacia atrás , buscaba ser follada de una forma brutal. Entonces empezó el mete saca, al principio excitantemente lento, Pepi gozaba a más no poder, pero quería más, y así empezó a exigírselo a su sumiso, MÁS MAASSSSSSSS MAAASSSSSSSSSSS, DAME, DAME DURO AHHHHHHHHHHHH SIIIIIIIIIIIIIII DIOS SIIIIIIIIIIIIIIIIIII.
—Señora me voy a correr…. dioooooossssssss.
—Si te corres antes que yo, te mato  mmmmmmmmm ¿me oyes? te matooooo.
—Si Señora siii AHHHH UUUUU AYYYY UHHHH.
—Ahhhhhhhhh siiiiiiiiii sigue, dámelo todo amor, si si SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII. La corrida fue de nuevo espectacular, el flujo volvía a salir por el coño del Pepi, esta vez si cabe más espeso.
—¿Señora puedo? ¿Puedo correrme mi Ama?
—Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
La corrida de Ramón fue la mayor de su vida, llenó el orificio de su Ama con su lefa, espesísima, caliente, blanca amarillenta, se estaba guardando para su Ama, y le salió todo de golpe, aquello empezó a bajar por los muslos de Pepi juntándose con el propio flujo de ella, ambos estaban derrengados en aquella mesa, tanto por el esfuerzo físico como por las emociones.
—Vamos a la ducha anda, que vamos a llegar tarde a la presentación del curso.
—Ama, quiere que le limpie todo esto. Dijo Ramón dispuesto a arrodillarse para limpiarle a su Señora con su lengua.
Pero se hacía tarde y aunque a ella le hubiera gustado ser chupada y limpiada por los lamentones de su perrito, no había tiempo para ello.
—He dicho que a la ducha, viciosillo, ¿o quieres más zapatilla?
—No, no, no, mi Señora, ya he tenido bastante.
Se pegaron una ducha rápida e intensa, no solo se limpiaron todos los restos de flujos, sino que además volvieron a besarse y a acariciarse, pero con rapidez ya que se hacía la hora. Cuando se estaba secando con la toalla Ramón se dio cuenta de lo mucho que le dolía aún el culo, se puso los slips haciendo guiños ante la divertida mirada de su Ama, cuando se puso el pantalón, el dolor fue a más, y aún empeoró la cosa cuando empezó a andar de camino al salón de actos ,los muslos le hervían de puro dolor, aquello era inaguantable. Entraron al salón, estaba casi lleno, Ramón rezó para que no hubiera sitio y así no tener que sentarse, pero Pepi encontró dos sitios juntos, avanzó hacia ellos, y se sentó, miró a Ramón y le indicó con la mirada el asiento, éste le hizo un ademán de que se quedaba en el pasillo de pie, pero su Señora le dio dos golpecitos a la butaca con su mano derecha.
No había duda, aquello era una orden, Ramón avanzó por aquella fila con un dolor insoportable en el culo que se multiplicó cuando se tuvo que sentar junto a su Ama, nada más tocar con su culo en el terciopelo de la butaca por instinto se levantó, pero claro de nuevo se tuvo que sentar, iba a ser una hora muy muy larga.
—Verdad que no me vas a mentir más cielo? dijo Pepi con media sonrisa.
—Nunca más mi Ama, nunca más.
Y el Ama sonrió y acarició la cara de su chico con cariño.
 Continuará…
Autor:  slipper2013@yahoo.es
 Se agradecerían comentarios de todo tipo. Este es mi correo.

Etiquetas

También puede interesarte...

0 thoughts on “FEMDONIA 3”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.