HISTORIA DEL BDSM: ENTREVISTA A DOMINA KARIN

Dominatrix Karin en una Dómina hermosa y sensual de 42 años de origen alemán afincada en el Estado de Arizona. Para conocerla un poco más a fondo os presentamos la siguiente entrevista.

– Queremos saber un poco más de ti en lo personal, ¿de dónde eres?

– Mi familia es originaria de Prusia. Antes de que yo me trasladara a Arizona vivía en un pequeño pueblo cerca de Frankfurt. Soy licenciada en comercio y dirección.

– ¿Cómo entraste en contacto con la escena SM?03

– En Alemania conocí una chica americana que trabajaba de au-pair. Un año después, cuando yo tenía 19 años, fui a visitarla a los Estados Unidos.

Resultó que su madre se dedicaba a la dominación profesional y le encantaba su trabajo, en el que estaba muy inmersa. Yo había recibido una educación católica y no entendía nada de eso. Incluso en aquel momento yo aún era virgen. Me hospedé en su casa y ella no ocultaba a lo que se dedicaba.

Era una mujer feliz y alegre, siempre estaba sonriendo. Yo sentía una tremenda curiosidad por lo que ella hacía y en una ocasión me invitó a acompañarla. Al principio yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Quedamos en que yo haría lo que ella me dijera. El encuentro era con su esclavo favorito, un sargento marine, joven, con el pelo muy corto, muy educado y limpio.

Ella lo desnudó, lo ató y lo azotó asegurándose de que la obedecería en todo. Yo nunca había visto antes a un hombre desnudo y mucho menos un pene y el suyo estaba creciendo ante mí hasta proporciones que me hacían estremecer.Me invitó a usar el látigo como yo quisiera. Por supuesto, yo nunca había azotado a un hombre antes, pero el chasquido del látigo sobre la piel y la rojez que causaba me enviaron vibraciones de excitación a través de todo mi cuerpo que yo antes no había experimentado.

Ella me invitó a quitarme la ropa y ponerme cómoda, dejándome puesto lo que más confortable me pareciera. Por alguna razón aquello no me molestó en absoluto y me desnudé completamente. Mi desnudez parecía que fluía con la escena. Ella me animó a que azotara su pene y que dejara cualquier prejuicio atrás.

Me encantó y me estremecí. Ella ató sus genitales con una cuerda de la que tiró mientras yo le azotaba directamente en la polla. Lo tumbó boca arriba en el suelo y lo ató fuertemente para que no se pudiera mover. Su espalda estaba arqueada y su polla apuntaba directamente hacia el techo. Ella no tenía ni idea y nunca había pensado de que yo pudiera ser virgen. Ella quería disfrutarlo y se sentó directamente encima de su polla, cabalgándolo.

Yo nunca antes había visto a una mujer follando. La razón por la que había escogido a ese esclavo era porque su polla era enorme. Yo no sabía la diferencia porque no tenía nada para compararlo y no sabía si aquella polla era normal o muy grande en esos momentos. Cuando ella se levantó estaba temblando y estaba encantada de ver mi mirada. Me invitó a probarlo. Yo no estaba avergonzada por estar desnuda, pero sí de no saber qué hacer. No había hecho eso nunca y aquella era mi oportunidad para hacerlo. Ella me puso encima del hombre para que usara aquella monstruosa polla para mi placer.

Me mostró cómo debía bajarme e introducirla en mi interior y yo me dejé caer encima de la polla hasta que la sentí dentro de mi coño. Yo había experimentado dolor antes, pero ahora entendía la conexión entre dolor y placer. Aquella fue la primera vez que sentía una polla en mi coño y saboreé el placer deliciosamente cada vez que la polla se hundía más en mi interior. El esclavo se corrió, ella se dio cuenta y sonrió abiertamente. Ahora, cada vez que follo recuerdo aquella visión del hombre corriéndose y el líquido deslizándose por mis piernas mezclado con mi sangre.

04– Esto puede parecer una pregunta tonta, porque pareces una mujer poderosa y autoritaria, ¿pero alguna vez te has sentido sumisa?

– Sí, cuando estaba en presencia de mi padre. Es el único en mi vida que me ha azotado cuando era niña. Nunca he sentido miedo a ser azotada. Yo misma me agujereé mi pezón y me puse un anillo y me encantó la excitación que sentí. Luego quise perforarme mi coño y fui a un profesional del piercing. Me excité con el pensamiento del momento. Me gustó la idea de que otros me estuvieran mirando cuando yo estuviera desnuda con las piernas bien abiertas para que me agujerearan el coño. Me encantó cuando la aguja me perforó, la sensación.

– ¿Cuántos años tenías cuando empezaste a trabajar como Dominatrix profesional y con quién empezaste a trabajar?

– Tenía 21 años y empecé a trabajar con Mistress Sadie, que es el nombre de la madre de mi amiga.

– ¿Cuál es tu escena favorita?

– Cuando el esclavo está con el culo totalmente marcado por rayas rojas, su polla bien atada y yo tirando de ella. Me gusta agarrarlo por el pelo y hacer que se rinda ante mí y adore mi cuerpo.

– Un cuerpo por cierto perfecto, ¿cuál ha sido la escena más intensa que has vivido?

– Sin duda fue la de mi introducción con Mistress Sadie, que ya te he contado.

– ¿Puedes contarnos cual es la cosa más humillante que has hecho a un esclavo?

– Una vez estaba en un buen restaurante con un esclavo. Le había atado una cuerda a la polla que agarraba por debajo de la mesa. También había atado a la cuerda una campanilla que sonaba en todo el restaurante cada vez que yo tiraba de la cuerda.

El tenía su polla fuera de los pantalones y yo no dejaba de tirar de la cuerda. Tenía esa mirada en su cara que me encanta. Lógicamente yo no llevaba bragas bajo mi vestido, así que cogí una copa de vino vacía de la mesa y me la puse entre las piernas y llené la copa meándome dentro.

Saqué la copa de debajo de la mesa y vertí su contenido en la ensalada de pollo de mi esclavo. Luego volví a poner la copa en mi entrepierna y la volví a llenar y se la puse delante para que disfrutara durante la comida del mejor “vino blanco”.

– Veo que disfrutas de la humillación pública…05

– Sí, me encanta. Es muy excitante. Me gusta vestir a un esclavo elegantemente como una mujer y salir a pasear llevándolo a mi lado para que todo el mundo lo vea.

– ¿Entonces también te gustan las escenas de feminización?

– Sí, me encanta vestir a los hombres de mujer, ponerles pelucas, zapatos, medias y hacerlos que bailen en plan sexy para mí mientras yo juego con mi coño mientras los miró.

– ¿Disfrutas de la lluvia dorada?

– Una de las imágenes más excitantes que yo puedo imaginar es estar con mis rodillas dobladas, mi coño bien abierto y un hombre entre mis piernas con la boca bien abierta, yo agarrándolo por el pelo mientras mi lluvia dorada y deliciosa cae en su boca, obligándolo a tragársela.

– Cualquier esclavo estaría encantado de complacerte en eso. ¿Disfrutas también con el culto a tus pies?

– Tengo algunos esclavos a los que les encanta eso. Pego mi pie a su boca y siento cómo su lengua se desliza y se mete entre mis dedos. En esos momentos me encanta tener atada su polla con una cuerda de la que tiro, a la vez que está al alcance de mi otro pie.

– ¿Te gusta aplicar dolor fuerte?

– Me encanta ver a un hombre que es sensible al dolor y que progresa en ese dolor cada vez más, subiendo el nivel.

– ¿Has hecho sesiones conjuntas con otras Dominatrix?

– No, aún no, pero espero hacerlo algún día.

– ¿Tienes algún esclavo personal?

– No, aún no.

– Podrías tener miles si quisieras. ¿Qué tipo de esclavo te gusta más?

– Me gusta un esclavo que aprecie quien soy y lo que hago y que confíe en mí ciegamente cuando lo domino.

– ¿Cuál es tu tipo favorito de ropa?15

– Me encanta el efecto chocante que mi desnudez provoca y cómo se les pone la polla dura sin que lo puedan evitar.

Me encanta el poder de la desnudez, me encanta estar desnuda ante un esclavo. Me siento muy cómoda “vestida” con pendientes, medias y por supuesto zapatos de tacones altos o botas.

– Sí, ya puedo verlo. ¿Qué es lo que más te excita cuando dominas?

– La idea de tener un hombre delante por primera vez y saber que en pocos minutos lo tendré desnudo, sometido, entregado y que jugaré con él como quiera.

La verdad, tan sólo el hecho de imaginarme el poder hacer eso me hace estremecer.

– ¿Haces sesiones con esclavos novatos?

– Sí, me encanta introducir a nuevos esclavos en un nuevo mundo de placer en el dolor, mostrarles esta experiencia única en la vida.

– ¿Cuál es tu postura favorita para tener a un esclavo?

– Mi posición favorita es tenerlo desnudo en el centro de la habitación, atado, con las manos sobre la cabeza y con sus piernas muy abiertas atadas con una barra que las separa.

– ¿Cuáles son algunas de tus aficiones?

– Te diré algunas: me gusta esquiar, jugar al tenis, navegar, viajar… siempre me gusta estar ocupada.

– ¿Haces vídeos?

– Tengo algunos a la venta en mi página web. Además me da mucho placer imaginar que alguien está viendo un vídeo una y otra vez para sentir placer contemplándome. Me han felicitado mucho por ellos y pienso hacer más.

– ¿Qué tipo de regalos te gusta que te hagan?

– No me gustan las personas que me llaman y me preguntan qué tipo de regalo me gustaría que me trajeran. Sin embargo me encantan los hombres que me sorprenden con regalos usando su inteligencia y que no necesitan preguntarme qué me gustaría.

– ¿Practicas SM en tu vida privada?

– Sí, por supuesto.

– ¿Cuál ha sido la escena más dura que has presenciado, pero sin participar en ella?

– Yo nunca me quedo mirando, siempre participo.

– ¿También has dominado a mujeres o parejas?

– Sí, me encanta ver cómo un hombre me mira mientras azoto y castigo a su novia o esposa.

– ¿Practicas sexo anal con tus esclavos?

– Sí, me encanta penetrar a un hombre con mi pene de látex, es uno de mis placeres favoritos. Entreno a mis esclavos para que cada vez que los penetro estén más dilatados.

– ¿Podrías describir cual sería tu escena perfecta con un esclavo que te diera completa autoridad para hacer con él lo que desees?

– En la mayoría de las sesiones siempre hago lo que deseo. Cuando hablo con un hombre antes de una sesión, queda muy claro que no hago lo que él quiere, sino lo que yo quiero.

– Muchas gracias por esta entrevista, ha sido un placer charlar con una mujer tan impresionante y espectacular como tú, ha sido un honor para mí.

– No hay de qué, has sido muy respetuoso y ese es un rasgo muy importante en un esclavo.

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