CONTROLANDO AL ESCLAVO

Aunque estas sugerencias hayan sido escritas específicamente para una pareja, en la que Ella es la Mistress de un esclavo masculino feminizado, muchas de las mismas pueden ser aplicadas en una amplia gama de relaciones Dominante/sumiso-a.

Es muy importante que tanto la Mistress como el esclavo comprendan que algunas de las normas y exigencias impuestas por Ella a él tendrán que ser suspendidas a veces, temporalmente, para mantener la necesaria discreción. Tanto la Mistress como el esclavo deben de tener muy claro que situaciones, exactamente, precisan de ese nivel de discreción, para que puedan actuar al respecto.

Hay un cierto número de maneras en las que la Mistress puede controlar a su esclavo en todas las ocasiones, incluso a distancia. Naturalmente, hay veces en las que se requiere la disciplina física y, si surge una tal ocasión, deberá tomarse una de dos decisiones sobre como actuar: 1) el castigo es retrasado hasta el regreso de la Mistress; 2) el esclavo se va de rositas con su trasgresión. Claro que quizá el escaparse de una tragresión sin sufrir el merecido castigo físico sea una justa compensación por el tener que soportar la ausencia de su Mistres… O tal vez no.

Hay modos en los que castigar a tu esclavo incluso desde la distancia. Eso no es difícil siempre que el esclavo siga fielmente tus instrucciones (exceptuando, claro, los lapsus ocasionales que precisamente requieran el tomar medidas correctivas). Los castigos de ese tipo consisten normalmente en la “denegación de privilegios”. Al esclavo se le puede prohibir el masturbarse, o el dedicarse a alguna actividad recreativa por él deseada, como ver un partido de fútbol o ir al bar con los amigos, o bien el dedicarse a alguna actividad fetichista, como el usar bragas femeninas.

Si el esclavo se ha mostrado especialmente díscolo, su Mistress tiene dos opciones. La primera es que puede emplear a una substituta, otra Dómica que viva en la misma localidad que el esclavo o cerca, para aplicarle el castigo merecido (¡Es muy afortunada la Mistress que puede acceder a tal opción!). La segunda opción es más extrema y puede ser tan molesta para la Mistress como para su esclavo: el ignorar totalmente al esclavo por un tiempo. Esto sería el equivalente, a larga distancia, de poner al esclavo cara a la pared. La Mistress tiene que ignorar  sus llamadas telefónicas, su e-mails y todo intento de contactarla a través de las redes sociales, durante el periodo señalado como castigo, que puede ser de bastantes días. Si este método no logra conseguir una mejora en el comportamiento del esclavo, probablemente el esclavo no sea válido para serlo.

Las sugerencias contenidas en los párrafos que siguen no están pensadas como castigos, sino más bien como un método para que la Mistress haga notar su presencia al esclavo en todo momento. Naturalmente, la Mistress puede usar la información aquí contenida en cualquier modo que le parezca apropiado. Y muchas de estas sugerencias deberían funcionar igualmente tanto si Ella está físicamente presente o no.

Decida lo que viste su esclavo: esto puede ir desde el simplemente ordenarle que siempre lleve bragas femeninas bajo su ropa masculina, hasta el elegir diariamente todo lo que se ha de poner. Una solución intermedia sería que la Mistress eligiera cada día las bragas a llevar por su esclavo, quizá la noche anterior si no desea levantarse a la misma hora que él.

Cualquier prenda de ropa que se compre el esclavo debería de ser elegida por su Mistress. Lo ideal es que cada prenda del guardarropía del esclavo haya sido adquirida bajo la dirección de su Mistress. Hay una posible excepción: en la compra de bragas, o de cualquier otra prenda femenina a ser usada por el esclavo, la Mistress puede preferir mandarlo solo a hacer la compra, tal vez observándolo a distancia. Si la Mistress desaprueba luego la elección del esclavo, siempre puede mandarlo a cambiar la prenda.

Esto se debe a que, en la compra de prendas femeninas a ser usadas por el esclavo, haya algunos de estos que se sienten más incómodos cuando deben de ir solos a comprarlas… otros lo están cuando les acompaña su Mistress u otra mujer. La Mistress debe de conocer que situaciones ponen incómodo a su esclavo y cuales no, y darle las órdenes al respecto según el resultado que desee obtener.

La Mistress debería obligar a su esclavo a ser honesto en todo momento, no solo con Ella, sino también cuando trate con otros-as, siempre dentro de los límites impuestos por la discreción. Tenga en cuenta que esto no significa una apertura total a los otros, aunque la Mistress puede decidir si eso es lo apropiado, bajo determinadas circunstancias. Por ejemplo, si la dependienta de la corsetería pregunta, a cara de perro, si las bragas que tu esclavo está comprando son para él, debería de responder con la verdad. Pero si uno de sus compañeros de trabajo cree tener motivos para hacer una pregunta similar, probablemente será mejor que lo niegue.

Naturalmente, es de esperar que un esclavo sea totalmente veraz, en todo momento, con su Mistress: un esclavo no tiene secretos para con su Dueña. Paralelamente, si bien no se le exige a la Mistress que se lo cuente todo a él, jamás debería mentirle a su esclavo.

Un esclavo feminizado debería usar siempre alguna prenda de ropa femenina, o estar en contacto con algo que es exclusivamente femenino. Y cualquier cosa exclusivamente masculina debería ser apartada de la vida del esclavo. Si cabe la elección entre un artículo femenino y uno de sexo indefinido, debe de seleccionarse el femenino. Eso incluye la ropa para dormir, los desodorantes, artículos para el cuidado del cabello, jabón de baño y maquinillas de afeitar… por citar algunos.

En todo momento debe de imponerse un cierto control en la libertad de elección del esclavo. Uno de los controles más efectivos es el prohibirle masturbarse sin la autorización expresa de su Mistress. Un esclavo cachondo es un esclavo muy dispuesto a complacer. Esto puede incrementarse prohibiéndole al esclavo tocarse los genitales en todo momento, excepto cuando se los lave o afeite, sin el permiso de su Mistress. Esto incluye el uso del retrete para orinar, lo que nos lleva a la feliz solución de que el esclavo deberá sentarse en el retrete, con lo hacen las mujeres, para atender a cualquier necesidad corporal.

El esclavo debería mantener afeitados tanto sus genitales como sus piernas, como signo de su sumisión y expresión de su feminización, respectivamente. Y quizá la Mistress desee que su esclavo también tenga depiladas otras partes de su cuerpo.

El esclavo debe de dirigirse a su Mistress con el mayor de los respetos en todo momento, refiriéndose únicamente como Mistress (o Ama, Señora, Dómina, etc., según lo que a Ella le plazca). Y en las comunicaciones escritas con y acerca de su Mistress, el esclavo debe poner en mayúscula las referencias a ella y en minúscula las referencia a él mismo.

El esclavo debe tener siempre presente cual es su sitio. Físicamente este es, normalmente, algo por detrás y al lado de Ella cuando caminen o estén de pie, y sentado o arrodillado a sus pies cuando estén sentados. El sentarse al mismo novel que su Mistress debe de ser algo reservado para ocasiones especiales, tales como cuando se le premia (o cuando la discreción social lo exige).

Quizá la Mistress desee extender ese posicionamiento a su alcoba: esto resultaría en que el esclavo debería dormir en el suelo, al pie de su cama, posiblemente encadenado a ella. O, simplemente, que en la cama la Mistress tiene almohada y su esclavo no.

Las horas de acostarse y levantarse son momentos excelentes en los que la Mistress puede imponer a su esclavo rituales pensados para incrementar su sensación de sumisión a Ella. La hora de acostarse está llena de posibilidades, dado que, normalmente, está libre de los agobios de tiempo que normalmente se tienen durante el día.

Algunos requisitos que se le pueden imponer al esclavo al acostarse y para la noche son: ordenarle llevar un camisón, un tapón anal, un collar de perro, o varias de estas cosas; restringir sus movimientos, atándolo de algún modo, pero de forma que aún pueda dormir y no esté agarrotado al despertarse, Hacerle desnudarte, colgar tu ropa de día y ponerte la de noche; hacer sus oraciones a su Diosa, que eres Tú… y cualquier cosa que desees y que pueda provocar la respuesta deseada en tu esclavo, puede ser ritualizada.

Algunos requisitos que se le pueden imponer al esclavo al levantarse son: hecerle despertarte en el modo que Tú hayas elegido, ya sea llevándote el desayuno a la cama, acariciando suavemente tu cuerpo, con un cunnilingus, con las oraciones matutinas a su Diosa… También puedes obligarle a que se masturbe hasta correrse: es un buen momento, pues la ducha matutina servirá para limpiar su leche. De nuevo, todo lo que la Mistress desee, para que tu esclavo inicie un nuevo día de total sumisión a su Señora.

El tener sexo con su esclavo es una decisión muy personal de la Mistress. Dependiendo de sus apetitos sexuales y preferencias, la Mistress puede decidir usar la lengua de su esclavo mas que su polla. O el esclavo puede disfrutar del privilegio de que su Mistress use su miembro de modo regular. Aún así, al esclavo se le puede negar el placer del orgasmo, mientras su Mistress lo usa para su propio placer. Si al esclavo le es concedido el gran favor de alcanzar el orgasmo mientras está dentro de su Mistress, pero no debe de correrse demasiado pronto para el placer de su Ama, es posible que Ella prefiera ponerle antes a trabajar con la lengua, hasta estar satisfecha. En el contacto sexual, más que en cualquier otra cosa, lo verdaderamente importante es el placer de la Mistress y hay que hacerle comprender al esclavo que esto debe ser logrado por cualquier medio necesario. El verdadero sumiso no dudará en buscar el placer de su Mistress, olvidándose del  suyo propio, porque el placer de su Ama es su placer.

En ningún caso estas sugerencias no son el único modo en que la Mistress puede ejercer su control sobre el esclavo, ni hay ninguna razón para que Ella se sienta obligada a emplear ninguna de estas técnicas. Tampoco debe de pensar la Mistress que tiene que usar todas las sugerencias a la vez, con el fin de controlar a su esclavo. El hacerlo todo podría ser demasiado y podría llevar al esclavo a rebelarse. La técnicas deberían ser empleadas en rotación y conservar aquellas que la Mistress considere efectivas, descartando las demás. Al cabo, la decisión es de la Mistress, pues Ella es la única responsable en lo que se refiere al tratamiento de su esclavo.

 

Por LauraTV

(Artículo tomado de la base de datos The Iron Gate, de Internet)

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