CÓMO ELEGIR UNA MÁSCARA DE LÁTEX

Estaba viendo el perfil de una admirada fetichista, que tiene un aaamplio vestuario (nada que envidiar al mío) y muy apasionada, como yo, de las máscaras de látex… y veo con desagrado que usa máscaras… MALAS.

¿Qué es una máscara mala…? pues… la que te queda mal. La que hace arrugas, la que deforma tus rasgos naturales, la que no favorece las líneas de tus ojos, nariz y boca… y que, además, son incómodas.

La moda de comprar a los chinos ha llevado a que a menudo prefiramos precio bajo a calidad, y eso en fetichismo es como pretender estar deslumbrante llevando camisetas del Mercadona.

Una máscara es una prenda tan compleja, que ni siquiera las firmas de calidad consiguen acertar. He probado las marcas principales (Demask, Rubber55, Simon O, House of Harlot, Fetisso), y suelen adolecer de fallos tan primarios como hacer mal la nariz, cosa que desbarata ya todo el efecto global.

Incluso auténticas Divas del látex, como la recientemente fallecida Nicci Tristan, han pecado de usar máscaras que no estaban bien resueltas, y que no le sacaban todo el partido a su belleza.

 

Requisitos imprescindibles:

Látex de la máxima calidad, y del grosor adecuado (ni muy fino ni muy grueso). Es una prenda que vas a llevar muchas horas adherida a tu rostro.

Ha de quedar perfectamente AJUSTADA. No ha de hacer ni una sola arruga. Las arrugas no sólo son antiestéticas, además el aire caliente se acumula en ellas y da un calor horroroso. A los poco minutos estarás sudando y con el maquillaje arruinado. Una máscara ajustada no da calor, y eso te permite llevarla largas horas de forma confortable.

Confortable… dentro de la incomodidad, que implica siempre el llevar una máscara. En esto, son como los corsés. Por muy bien que te queden, siempre implican una (cierta) incomodidad. Pero es algo a lo que te acostumbras, igual que los corsés, y al poco tiempo ya “añoras” esa relativa incomodidad, que sabes que te hace estar, y sentirte, divina. Bendita incomodidad…

Los ojos y boca han de quedar perfectamente CENTRADOS. Si no es así, primero el efecto será feo, y será además incómodo: si los orificios de los ojos no están centrados, verás mal, porque el látex interfiere tu campo de visión. Si la boca no está centrada, apenas podrás abrirla (para hablar, u otras cosas…), y te estropeará de inmediato el maquillaje de los labios, además del horrible efecto que hace.

Los agujeritos de la nariz han de quedar también perfectamente centrados con tus orificios nasales, o no podrás respirar. Y eso da una sensación tremendamente agobiante, lo digo por experiencia.

O sea, que si los ojos y boca han de quedar perfectamente centrados, y también los orificios de la nariz, y sabemos que en estas cosas un error de unos milímetros ya da al traste con todo, esto quiere decir que… la máscara HA DE ESTAR HECHA A MEDIDA.
Oh, sí. Claramente, esta no puede ser una prenda “estándar”. Te la han de hacer con TUS medidas, y para eso es casi imprescindible que sea el propio artesano que la va a confeccionar, quien te mida.

La forma de la nariz. Esta es “la madre del cordero”, la asignatura pendiente en la mayoría de los fabricantes, que suelen hacer una nariz “simple”, en forma de corte y pliegue (resultando en una fea forma aguileña), en vez de currárselo y hacer la forma de tu nariz real.
Dar con una solución adecuada a la forma de la nariz no es nada fácil, un cambio de milímetros es la diferencia entre que te quede genial, o que te veas “rara”.
Aquí sí que el saber hacer del artesano es la clave. Él es quien traduce tus requisitos, a la forma del panelado, y al orden en que los paneles se montan.

Porque una máscara es una prenda MUY compleja, formada de muchos paneles, que se solapan y pegan entre sí. Y en este delicado proceso de montaje, el orden y la precisión son esenciales.

Una máscara es más complicada de elaborar que ninguna otra prenda, al tener mucho menor margen de error. El mínimo fallo se traduce en una arruga, una asimetría, una incomodidad, y echa a perder el resultado.

Por contra, una máscara bien elaborada no sólo potenciará tu belleza, sino que además es (relativamente) cómoda. Y con ciertos detalles (orificios en la zona de los oídos, por ejemplo), oirás perfectamente, y no sentirás sensación de agobio ni de calor, en cuanto hayas practicado un poquito a usarlas.

 

 

 

 

Los orificios de ojos y boca han de estar REFORZADOS, con un ribete doble que impida que se rasguen. El látex es siempre delicado, es parte de su encanto. Y en la maniobra de ponerte la máscara, si no tienen estos refuerzos, la puedes rasgar.

Al principio, la máscara te ha de APRETAR. Doble incomodidad. Porque el látex es un material “vivo”, que se va dando de sí.
Así que las primeras puestas te sientes un poco agobiada, te parecerá que la prenda te aprieta en exceso. Una vez que se ha dado un poquito, es cuando la sientes perfecta.
Y la seguirás sintiendo perfecta bastantes puestas mas (no sabría decir cuántas, pongamos unas cien horas de uso)… hasta que se siga dando de sí, y aparezcan las temibles arrugas. No por mala ejecución, simplemente es que el látex se sigue dando de sí. Es su naturaleza.

Y esto no tiene arreglo, siento decirlo. Cuando la máscara se ha dado de sí en exceso, pues a jubilarla, y a comprar otra. Y es lo que hay.

Hay quien dice que el maquillaje daña el látex y también contribuye a que se dé de sí, aunque de eso no estoy yo muy segura.

Lo que sí es cierto, es que recomiendo ir siempre MUY maquillada, cuando uses máscaras. Porque la máscara resalta extraordinariamente los ojos y la boca, así que cada minuto que dediques a maquillarte primorosamente, merecerá la pena en la imagen final. A las pruebas me remito… jiji.

 

DÓNDE COMPRARLAS.

Mis máscaras me las hace R-LatexCreations (https://fetlife.com/users/1350981). Tengo la suerte de tener a mi disposición al mejor artesano en máscaras de látex, que además de su pericia, tiene una imaginación desbordante, a la hora de idear nuevos diseños. No hay más que ver cómo ha ido evolucionando mi imagen, comparando mis fotos de hace unos años, con las recientes.

Y os recomiendo también CocoLatex (https://fetlife.com/users/835156), en MFetiche, en la calle Isabel la Católica, a quienes podáis desplazaros a Madrid para que os tomen medidas. Son también expertos en todo tipo de prendas de látex con patronaje, no solo máscaras.

Mi consejo: no pretendáis comprar “barato”. Tanto R-Latex como CocoLatex tienen una relación calidad/precio óptima. Las cosas valen lo que valen, y más cuando la materia prima es de calidad.

Para otras cosas, sí que podemos tirar de los chinos. Unas esposas o grilletes, un cinturón de castidad, un dildo, unas pinzas… ahí la diferencia de calidad no es tan tangible.

Autora: Ama Eva

Fotografías: Bebee, Dismonia.

Etiquetas

También puede interesarte...

0 thoughts on “CÓMO ELEGIR UNA MÁSCARA DE LÁTEX”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *