BRUNEWALL

Soy piloto de la RAF, voy a contaros lo que me sucedió en territorio alemán cuando fui derribado en septiembre del 43.

La noche era fría y habíamos salido a efectuar un reconocimiento sobre territorio francés, rutina, cuatro fotos, pasar información sobre actividad visible enemiga y esas cosas. Por cierto, me describiré un poco, me llamo William, tengo 22 años y soy de Londres capital, llevo en la RAF desde el principio de la guerra, mido 1,76, ojos verdosos, rubio y las chicas dicen que muy guapo…

Como os iba diciendo hacía frío, a penas podías moverte en la cabina, tenía una pequeña pérdida de combustible pero podría volver sin problemas a la base. Sobre la una de la madrugada nos informaron que habíamos sido descubiertos por el enemigo, a los diez minutos nuestra escuadrilla fue interceotada por varios aviones de caza alemanes, después de intentar esquivar como pude el fuego enemigo, me di cuenta que varios disparos habían alcanzado el depósito de combustible y ahora si me sería imposible regresar a la base, de repente empecé a sentir un fuerte dolor en la pierna derecha, mi vista se nublaba, estaba herido, comuniqué al jefe de escuadrilla que intentaría aterrizar en suelo francés… demasiado tarde el avión se estaba incendiando tenía que saltar enseguida,  me incorporé con un dolor terrible en la pierna, accioné la palanca de apertura de la cabina y salté. Pude ver como caía mi avión, sin duda los pilotos enemigos habrían avisado a los alemanes de mi situación e intentarían capturarme. Mi situación no era muy buena, de noche, herido, solo y en territorio ocupado. Tenía que ponerme en contacto con la resistencia si quería volver a Inglaterra pero lo que más me preocupaba era mi herida, sangraba y me dolía, intenté levantarme pero no podía de dolor… creo que perdí el conocimiento, me despertó la luz del sol, mi herida no sangraba, al menos una buena noticia.

Empecé a escuchar voces sin duda en alemán y el ruido de varios vehículos, ¿estarían buscándome?, seguía sin poder moverme por el dolor de mi pierna, las voces y gritos cada vez estaban más cerca, me dolía la cabeza, estaba asustado, saqué mi pistola de la funda aunque sabía que poco podría hacer con ella si era una patrulla alemana, no tardé en confirmarlo el cañón de una metralleta MP-40 me apuntaba al pecho, el chico alemán que calculo que tendría mi edad gritaba algo que no entendía, me quedé inmóvil y solté mi arma, estaba perdido, al momento varios alemanes más y un oficial que lucía unas calaveras de las SS en la solapa de su uniforme me ayudaban a levantarme, dándose cuenta de mi estado, me quitaron el paracaídas y me llevaron a un camión, dejándome tendido en el mismo, tumblr_o98u9dprdv1sdnw3uo1_500varios soldados me miraban con curiosidad y hablaban entre ellos, estaba más tranquilo ya que si hubiesen querido matarme ya lo habrían hecho. El camión se puso en marcha, llegamos a un pueblo porque escuchaba voces en francés, el camión se abría paso por sus calles yo seguía tendido en la caja del camión con varios soldados que estaban sentados y seguían mirándome, uno de ellos me ofreció un cigarrillo, que rechacé, no podía fumar, tenía mucha sed, intenté decírselo pero no me entendían, el camión se detuvo y bajaron, varios hombres con batas blancas me ayudaron a bajar y me tendieron en una camilla, era un hospital militar, el trayecto hasta la entrada del hospital pude ver gente civil, sin duda franceses, que me miraban como sin fuese un bicho raro. Sé que me inyectaron algo en el brazo y quedé dormido.

II. HOSPITAL MILITAR ALEMÁN

Me desperté, estaba en una cama, no había nadie en la habitación, el hospital era un edificio antiguo y mal acondicionado, tenía el muslo derecho vendado y no me dolía, no podía mover mis brazos, me dí cuenta que estaba esposado a la cama, sin duda para que no pudiera escapar, me quedé quieto y a esperar. La puerta se abrió y apareció una enfermera, muy guapa por cierto, la cual me dijo en mi idioma que tenía que ponerme una inyección. Eres inglés, me preguntó, si, yo soy francesa pero antes de la guerra iba mucho a Inglaterra con mis padres, me alegro de conocerte, van a llevarte al cuartel general de las SS en Burdeos mañana por la mañana, tu pierna está perfectamente, seguramente te llevarán a un campo de prisioneros a 10 Km de aquí, allí hay algunos compañeros tuyos, te agradezco la información, contesté y se despidió de mi  dándome un beso en mis labios. Eres guapísimo y se fue cerrando la puerta detrás de sí.

III. TRASLADO AL CUARTEL DE LAS SS CASTILLO DE BRUNEWALL tumblr_o6iwffzkjo1uvtr8eo1_500

Por la mañana me despertaron varios alemanes y me dijeron que me vistiera, mi uniforme estaba limpio y mis botas relucientes (no entendía el porqué de tantas atenciones con un prisionero de guerra). Subimos en un vehículo, me vendaron los ojos, supongo que como medida de seguridad, el viaje duró una hora según mis cálculos, el vehiculo pasó un control militar y me quitaron la venda. Estábamos a las puertas de un castillo de aspecto bastante tenebroso y antiguo adornado con varias banderas nazis en sus almenas y ventanales. Entramos en una gran sala me acompañaba un oficial alemán de las SS, el cual me hizo entrar en un despacho y se retiró.

IV. BERTA COMANDANTE DE LAS SS

ADELANTE… gritó una voz femenina pero autoritaria, obedecí y entré en un gran despacho lleno de cuadros y fotos por todos lados, detrás de una gran mesa de despacho había una oficial de las SS, llevaba un uniforme negro con las calaveras en las solapas, unas gafas oscuras, una gran gorra, era alta y muy guapa aunque no veía sus ojos, fumaba y lanzaba bocanadas de humo, se reclinó sobre su silla diciendo:

– Bienvenido a mi castillo, soy la Comandante Berta, te preguntarás por qué estás aquí, pues muy sencillo, para ser interrogado sobre vuestras intenciones de desembarcar en Europa, debo enviar ese informe a Berlín mañana a primera hora así que debo pedirte que colabores conmigo, así estarás el menor tiempo posible aquí…

– Yo no se nada de esas operaciones solo soy un piloto de la RAF.

– Bien, yo te he ofrecido colaborar, pero tu decides; tengo muchos medios para hacerte hablar, no me gusta perder el tiempo.  Voy a presentarte a mis oficiales, aquí todas somos mujeres y tenemos carta blanca de Berlín para hacer lo que queramos contigo con tal de obtener esa información.

Pulsó un botón sobre la mesa y entraron dos chicas jóvenes, yo calculo de unos 23 ó 24 años, también con el mismo uniforme, se cuadraron y saludaron al estilo nazi.

– Mis dos ayudantes Helga y Karen, este es el prisionero que estñabamos esperando, espero que sepáis tratarle muy bien, que recuerde su estancia entre nosotras.

– Los pilotos de la RAF, jóvenes y guapos son mi debilidad- contestó Helga- será tratado como se merece capitana.

– Eso espero, llevároslo.

Las dos oficiales me cogieron una por cada brazo y me sacaron del despacho, caminamos los tres por un largo pasillo, empezaba a estar nervioso, yo sabía muy poca cosa de los planes de la invasión de Europa y no podría decirles nada…

V. EN LA SALA DE CASTIGOStumblr_mxlocdldfp1t63i2lo1_500

Entramos en un sótano, estaba oscuro, Helga encendió unas velas, yo estaba muy nervioso, realmente ¿qué iba a pasar allí?, ya les había dicho que yo no sabía nada.

Quítate la ropa… Ordenó Karen, las dos chicas alemanas se reían, eran guapísimas las dos, me desnudé sin quitarme mi slip, muy bien quédate así, me ataron mis manos a una cadena que prendía del techo por encima de mi cabeza de forma que quedé estirado frente a ellas.

– Tienes un cuerpo muy bonito y modelado, me estás poniendo cachonda chico, veamos tu instrumento. -Karen se acercó despacio y con su lengua lamió en línea recta desde mi ombligo hasta el cuello, al sentir su lengua, mi pene empezó a ponerse en erección quedando atrapado en mi slip blanco, -Mira esto Helga, parece que el chico se está excitando- dándome un fuerte golpe en mi polla con una de sus botas. – No quiero verte emplamadito o lo pasarás mal- empezó a fumar frente a mi cara y a lamer mis pezones, otra vez mi polla se excitó.

– Bueno parece que este chico no hace caso, así que cuando quieras Helga puedes empezar con él.

Helga empezó a quitarse el uniforme despacio, correaje, pantalón, guerrera, camisa, quedándose en sujetador, braguitas, botal altas y gorra… Tenía un cuerpo de escándalo, se acercó a mi y empezó a acariciarme y besarme, me quitó despacio mi slip y lo tiró al otro lado de la habitación, mi polla quedó completamente erecta e indefensa ante ella, la miró pero no dijo nada, se acercó frente a mi, juntando su cuerpo al mío, mi polla rozaba su vientre liso y duro como una roca. Bajó su mano hacia mis pelotas buscando mas allá el agujero de mi culo y empezó a meterme un dedo, diciéndome al oído en voz suave y sensual: no te preocupes lo que voy a hacerte te gustará, estas muy tenso relájate, nos divertiremos, mientras mordisqueaba el lóbulo de mi oreja.

pic01Se separó de mi y empezó a reírse, me soltaron de la cadena,  me dolían los brazos y me obligaron a tenderme en una mesa atándome por las muñecas y tobillos, no podía moverme, mis piernas quedaron abiertas, Helga se quitó las bragas y me las metió en la boca. -Cierra la boca si la abres te corto las pelotas ¿me has entendido?- con un gesto de mi cabeza le dije que si, después se sentó sobre mi cara, casi no podía respirar, mientras tanto la otra chica trajo un mueble con una serie de cables que prendían de él y empezó a pasárselos a Helga, la cual seguía sentada sobre mi cara, el olor de su sexo me estaba excitando muchísimo pero ahogándome al mismo tiempo, ella se reclinó sobre mi cuerpo y empezó a colocarme unas pinzas que estaban conectadas a la caja de madera que había traído Karen, en los pezones y en mis pelotas, por fin se levantó de mi cara y pude respirar, Karen tenía otro cable en la mano, el cual terminaba en un pequeño tubo delgado como un lápiz,  se acercó a mi y me lo introdujo despacio por mi esfínter, estaba asustado ¿qué eran esos cables? No tardé en saberlo, una gran descarga eléctrica sacudió todo mi cuerpo separando mi espalda de la mesa y volviendo a caer en ella, me dolía todo, grité pero mi grito quedó ahogado por las bragas que tenía en la boca, mi polla estaba completamente erecta, intenté inútilmente desatarme pero me habían atado muy bien, no podía hacer nada. De nuevo otra descarga y otra y así hasta que perdí el sentido.

Cuando me desperté en el sótano estaba a oscuras, tenía frío,  seguía desnudo atado y tendido en la mesa pero mi boca estaba libre y ya no tenía las pinzas, solo se vía algo de luz que entraba del exterior por un pequeño ventanal con rejas, de repente distinguí que no estaba solo en el sótano, alguien había pasado por detrás de mi cabeza, volvía a estar asustado, era otra oficial que no conocía, encendió varias antorchas, y se quedó mirándome: – pobrecito, qué te han hecho, estás asustado y todavía no hemos empezado lo mejor.

– ¿Quién eres? ¿Podrías darme algo de beber? tengo mucha sed- le dije.

– Cállate aquí mando yo, en serio tienes sed, pues ahora beberás…- se quitó las botas y su pantalón militar, seguidamente sus bragas y se sentó sobre mi pecho, acercando mi cabeza a su sexo, – Bebe de aquí cariño y no se te ocurra chillar, esto no nos permiten hacerlo- empecé a lamer despacio, ella estaba mojada, seguí lamiendo y ella acercaba más mi cabeza, me estaba haciendo daño pero debía seguir haciéndoselo, hasta que se corrió en mi cara, se levantó y me desató mis piernas e hizo llegar mis tobillos sobre mis hombros de manera que le ofrecía todo mi culo, aquello no me gustaba, me ató las piernas en esa posición y se marchó. Al cabo de un minuto volvió y empezó a masajear mi esfínter con una crema hasta que llegó a meter cuatro dedos dentro, me dolía. Seguidamente se colocó un consolador de gran tamaño que ciñó a su cintura con un correaje hasta que quedó fuertemente fijado, le supliqué que no me penetrara… 02dg

– Cállate, voy a tener que recordarte quién manda aquí- seguí suplicando, – Voy a tener que amordazarte chico, me estás hartando, te lo advierto no estoy oara bromas esta noche y menos con un desgraciado enemigo como tu, tienes un culo precioso y será mío dentro de muy poco a menos que me expliques de la A a la Z los planes de invasión…

– No sé nada de esos planes, ya os lo he dicho y es verdad.

– Está bien, se acabó mi paciencia- me amordazó fuertemente, se acercó y empezó a introducir el consolador sin miramientos, al principio despacio y después con fuerza hasta tenerme totalmente ensartado, me dolía todo el culo y ella no se movía como si saboreara el momento, emepecé a llorar de dolor debido a su tamaño, la oficial de las SS empezó a mover su cintura adelante y atrás, el consolador  bajaba y subía por mi culo, algunas gotas de sangre caían sobre la mesa y cada vez embestía con más fuerza, el dolor era insoportable, aquello no parecía tener fin, mis pelotas se movían de un lado para otro en cada envestida salvaje y mi polla me golpeaba el estómago, paró se me quedó mirando y dijo: te has portado muy bien te mereces un premio.

Me desató de la mesa y me ayudó a levantarme, me dolía todo el cuerpo, me dio un vaso de agua, tenía ganas de acabar con ella y escapar del castillo pero estaba demasiado débil y no lo conseguiría, – Siéntate en el suelo, pon tus piernas juntas, ya te has relajado bastante- me ató los tobillos a una cadena que pendía de una polea del techo del sótano, al accionar la misma quedé colgado boca abajo, con la cabeza en el suelo siguió levantándome hasta quedar colgado, después ató mis muñecas a una argolla que había en el suelo con lo que quedé estirado sin poder moverme.

– Veo que tienes una herida en tu pierna, ayudaré a su recuperación.- Se marchó y volvió con un bote d crital que resulto ser sal y la esparció por mi herida, el dolor fue muy intenso y grité – ¡Te he dicho que no grites!- cogió la correa de su uniforme y empezó a azotarme con fuerza la espalda, culo y muslos, yo intentaba no chillar pero no podía, se puso frente a mi y me dio una patada en mis pelotas y quedé de nuevo sin sentido.

Estaba en el suelo de rodillas, delante del mio había tres mujeres vestidas como las anteriores, estaba bastante débil y se me nublaba la vista, podía distinguir perfectamente sus botas negras y altas, permanecían inmóviles mirándome.

– Son las 6 de la mañana, llevas aquí 12 horas y todavía no has hablado, sinceramente creo que no sabes nada, sin duda nos hemos equivocado contigo. – Reconocí esa voz, era la comandante Berta- Así que voy a mandarte al campo de prisioneros en las afueras de la ciudad, pero antes mis chicas acabarán  de divertirse contigo.- Le supliqué llorando que me dejaran, se pusieron a reír las tres.

nazi-girlUna de las oficiales se quitó su uniforme menos sus botas, tenía un cuerpo perfecto, se acercó, yo permanecía de rodillas “Levántate” dijo, me puse en pie. Se puso detrás mio y con un rotulador ecribió algo en mi nalga derecha, ponía su nombre Helga.

– Ahora vas a comerte tu polla, quiero ver como intentas chupártela y no se te ocurra parar de intentarlo.

– No puedo llegar a hacer eso, es imposible- dije.

– Tu lo harás, venga empieza…- Intenté por todos los medios llegar a mi pene con la boca durante más de diez minutos haciendo todas las posiciones posibles sin conseguirlo.- Está bien es suficiente.- me ataron en el suelo con mis brazos y piernas en cruz, las piernas muy abiertas, empezaron las dos a atar mi polla y mis pelotas con unos cordeles blancos, apretándolos a lo largo de mi excitado pene, quedando mi glande al descubierto hinchado, caliente y muy rojo, la oficial que solo llevaba sus botas se puso encima mio y se sentó introduciendo mi erecta polla en su vagina, noté su canal ardiendo y empezó a moverse follándome arriba y abajo sin parar, no podía correrme, me dolían los huevos por las ataduras y ella no paraba de gemir y subir y bajar, así durante varios minutos, su pechos perfectos se movían al ritmo de sus movimientos, yo lloraba de dolor, se levantó y orinó encima de mi pecho y cara, después dejándome atado y mojado la otra oficial sacó una porra de su correaje militar y se acercó a mi, sin decir una sola palabra, buscó mi agujero entre mis oiernas abiertas y empezó a penetrarme con la porra a lo bestia sin miramientos, otra vez brotó sangre de mi culo por la fuerza de los movimientos, al final mi agujero se había dilatado tanto que la porra no tenía dificultad en subir y bajar por mi recto, hasta que se cansó y la retiró.

– Bien, tienes que marcharte van a venir a buscarte, pero te mereces un premio, te has portado muy bien. – Las dos oficiales me quitaron los cordones que ataban mi polla y testículos y empezaron a lamerla las dos al mismo tiempo acariciando mis pelotas con sus manos, tragándosela alternativamente, mi polla sufrió un gran espasmo y un chorro de leche caliente salió disparado hacia arriba, después varios más hasta quedar mis huevos vacíos de esperma.

Estaba extenuado, las dos chicas de las SS me desataron y me llevaron a un gran baño donde me astumblr_n5co7ys4mx1rez30oo1_500eé y me vestí, salí del castillo en un coche militar con destino al campamento de prisioneros.

No llegamos al campamento, el conductor del vehículo cayó fulminado por varios disparos sobre el volante perdiendo el control del mismo, lo mismo pasó con el oficial alemán que estaba a mi lado, la acción fue por sorpresa y muy rápida, me sacaron del vehículo rápidamente, subiendo a otro coche y tomando una carretera alternativa, eran miembros de la resistencia francesa, los cuales no hablaban conmigo, nos detuvimos junto a lo que parecía una pista de aviación y al cabo de unos minutos un bombardero inglés me recogió y trasladó de nuevo a mi base en Inglaterra, donde expliqué a mis oficiales que el trato durante mi estancia había sido muy bueno y normal en estos casos, sin hacer mención de mi paso por las manos de las oficiales de las SS alemanas…

Autor: Carta de un lector remitida a la revista Tacones Altos.

 

 

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